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viernes, 29 de enero de 2010

LAX, la ciudad de Los Ángeles a través del cine experimental y el vídeoarte

Fechas: 1 a 28 de febrero de 2010
Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Salón de Actos Sabatini. Acceso por Santa Isabel, 52
Entrada: gratuita hasta completar aforo
Comisarios: Berta Sichel y Julieta Roitman (L.A. Films), Glenn Phillips (Videoarte en Los Ángeles) y Joseph Jacobs (Kenneth Anger. El mago del cine)


L.A. Films consta de seis largometrajes y cortometrajes, históricos y contemporáneos, en donde la ciudad de Los Ángeles aparece desplazada más allá de su papel estándar como escenario de muchas películas hollywoodienses y convertida en un tema legítimo de discurso fílmico. Esta selección de filmes “menores” –término acuñado por el investigador David James para referirse al cine de Los Ángeles al margen de las grandes producciones–, examina la cultura, el paisaje y los personajes de la ciudad y sus alrededores.

Videoarte en Los Ángeles (1970-1984) agrupa 24 piezas de la colección del Getty Research Institute, de artistas pertenecientes a la generación que renovó el videoarte producido en Los Ángeles partiendo de nuevas perspectivas estéticas y de una expresión política, vinculada a la crítica a los medios. Incluye creaciones de Paul McCarthy, Bill Viola, Suzanne Lacy y Chris Burden, entre otros. Suzanne Lacy estará en Madrid el día 18 de febrero y presentará el proyecto de su nueva performance, El esqueleto tatuado, prevista para noviembre de 2010 en el Museo.

Kenneth Anger. El mago del cine es una retrospectiva sobre uno de los creadores cinematográficos más innovadores del siglo XX. Sus cortometrajes son pioneros en la utilización de diversas técnicas de edición y en la utilización de canciones pop en lugar de una banda sonora original. Se trata de uno de los artistas que más ha influido en el cine de culto de los setenta y en la imaginería de los vídeos musicales. Sus obras son exhibidas hoy en galerías de primera línea en Berlín y Nueva York. El corto Arabesque for Kenneth Anger, de Marie Menken, un homenaje al artista filmado en Granada, completa la retrospectiva. Joseph Jacobs impartirá una conferencia sobre la dimensión de la obra de Anger el día 15 de febrero.
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sábado, 3 de octubre de 2009

MUDE

MUDE convierte a Lisboa en la nueva capital del diseño

Lisboa se consolida, cada vez más, como un destino obligatorio en la ruta del turismo cultural, ahora enriquecido con la apertura del MUDE - Museo del Diseño y de la Moda, en el centro histórico de la ciudad.

Además de la significativa aportación a la oferta cultural y artística de la capital portuguesa, el MUDE, situado en la peatonal Rua Augusta, forma parte del proyecto de recalificación urbana de la Baixa Pombalina, al encontrarse instalado en un magnífico edificio que en otros tiempos fue sede de un banco.

El edificio, bajo un concepto work in progress, será totalmente remodelado para albergar, en cuatro pisos, el acervo del museo y los servicios complementarios, como la librería y la cafetería, así como las salas de ensayo y de conferencias. El proyecto también prevé espacios destinados al servicio educativo, un auditorio y salas para exposiciones, estando su apertura al público prevista para 2010. Sin embargo, el museo ya ha abierto sus puertas al público, bajo el concepto work in progress, sumergiendo el estado en el que se encontraba en un diálogo creativo con la colección expuesta.

La unión al mundo del diseño y de la moda, la excelencia de la colección y el propio concepto museológico convierten al MUDE en un espacio cultural único en el contexto internacional y sitúa a Lisboa como una de las nuevas “capitales del diseño”.


PREVIEW. FROM CORBUSIER TO ALAÏA del 21 de mayo al 11 de octubre.

Preview presenta un grupo de piezas que ejemplarizan los cambios durante el siglo XX, tanto en el diseño como en la moda. Russel Wright, Jean Prouvé, Hans Wegner, Le Corbusier and Charlotte Perriand, Charles & Ray Eames, son algunos de los destacados diseñadores.

La Moda toma el centro del escenario para ser presentadas por primera vez al público. Entre las piezas que se exhiben está el vestido de cocktail de Pierre Balmain, la minifalda de André Courrèges, el traje metálico de Paco Rabanne, y otros trabajos de diseñadores como Jean Paul Gaultier y John Galiano.

HORARIO:
De martes a Jueves y domingos: 10:00 am – 20:00 p.m
Viernes y Sábado : 10:00 – 22:00 pm
Lunes Cerrado.
Precio: Se supone que la entrada era gratuita hasta el 1 de Julio, pero nosotros fuimos a mediados de agosto y seguía siendo gratuita.


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Lisboa, noche de los museos

NOCHE DE LOS MUSEOS:

Este verano se repite la iniciativa emprendida por primera vez en el año 2008 con una buena aceptación de público que encontró en la apertura de los museos fuera del horario habitual, acompañado de unas actividades extraordinarias y una reducción del 50% del precio de la entrada , una motivación para empaparse de la cultura que ofertan los museos de la capital Portuguesa.

Esta segunda edición de “La Noche los Museos” comenzó el 25 de Julio y finalizará el 24 de Septiembre, comprenden un total de 14 jueves – quinta feria – donde los museos permanecerán abiertos en un horario especial de 18:00 a 24:00, persiguiendo la finalidad de atraer a personas que no frecuentan los museos habitualmente, a personas que interesadas en las actividades programadas y por supuesto a los turistas que visiten la ciudad durante los meses de verano.

Las actividades programadas de carácter cultural muy diversificadas, normalmente espectáculos de música erudita y popular, danza, teatro y visitas guiadas.

PROGRAMACIÓN SEPTIEMBRE

3 DE SEPTIEMBRE

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE CARMO.
18:00 – 23:00 horas Museo abierto al público
21:30 horas visita guiada a la exposición permanente

Museo Nacional del Azulejo

18h00 – Visita guiada a la colección y a los espacios conventuais
19h00 – Concierto de piano en la Iglesia, por Margarida Prates
21h30 – Concierto de Jazz por alumnos de la JB Jazz, en el Jardín de Invierno.
Servicio de restaurante y cafetería hasta al cierre.

Museo de Agua EPAL
18h00 – 23h00 – Museo abierto al público.


10 DE SEPTIEMBRE

Museo Nacional de Arte Antiguo
18h00 – Visita general a la exposición “Encompassing the Globe. Portugal y el Mundo los siglos XVI y XVII”
19h00 – Visita temática “En demanda de cristianos y especias”
20h00 – Cena, gastronomía hindú
21h30 – Espectáculo de música y baila goesa – a confirmar 18h00-23h00 – “Portugal y el Mundo”


Museu da Marioneta
18h00 – 23h00 Museo abierto al público

Museo de Agua EPAL
18h00 – 23h00 – Museo abierto al público.

Museo de Carris
18h00 – 23h00 Museo abierto al público

17 DE SEPTIEMBRE

Museo de la Música
21h30 – Exposición de Fotografía de Hube Visto Marmelo I Inauguración 2
2h00 – Concierto “B Fachada” – Multi-instrumentista virtuoso, considerado una de las grandes promesas de la nueva música portuguesa.

24 DE SEPTIEMBRE

Palacio nacional de Ajuda
18h00-24h00Concierto de Jazz, en la varanda del palacio. - Concierto de sopros o canto.
- Visitas guiadas temáticos
- Viajes de la familia real: proyección de fotografías del siglo XIX, en las arcadas del palacio o Sala de las Tapeçarias Españolas. –
Peddy papper de los artes decorativas: visita autónoma sobre artes decorativas, para un público conocedor.


24 DE SEPTIEMBRE

Palacio Nacional de Mafra
18h00-24h00 - Visita al Palacio, animada por los grupos de Voluntarios y Animadores del Palacio Baila Barroca en el Torreão Sur
Apontamento Musical en la Biblioteca
Convivencia en los Claustros.

Museo colección Berardo
18h00 – 23h00 – Museo abierto al público.


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sábado, 15 de agosto de 2009

Museo de Arte Mori





El museo de arte Mori, es el museo de arte contemporáneo más importante de Tokio. Debido a su reciente apertura aún no cuenta de colección propia pero las exposiciones temporales son de gran calidad artística. Además esta galería se encuentra situada nada menos que en la planta 53 del Edificio Mori, con acceso a la planta 54 donde se pueden disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad mientras se toma un aperitivo.

Exposiciones:

THE KALEIDOSCOPIC EYE" el Ojo Caleidoscópico”:
Autores: anet Cardiff, Olafur Eliasson, Carsten Höller, y Mateo Ritchie, y Suh Hace - Ho
Fechas: del 4 de abril al 5 de julio de 2009.

La exposición se realiza por la colaboración entre el Museo de Arte Mori y la galería Thyssen - Bornemisza de arte contemporáneo de Viena fundamentada en su excelencia en el arte contemporáneo.

Con la pregunta " ¿Qué es la realidad? " busca fundamentos en la existencia humana y conciencia, a través de la religión, la filosofía, el arte, y la ciencia en cada región del mundo. Aún, a pesar de esta pregunta en curso, nuestras vidas diarias se han hecho convencionales, se han cerrado en rutinas, y a menudo somos conducidos por la costumbre a ver nuestro mundo de nuestra propia perspectiva.

La exposición explora la interrupción de las percepciones y desafía a la manera en que percibimos las representaciones visuales. Trabajos a gran escala que nos evocan a través de la luz de la imaginación, de la memoria y de la reflexión estimulados con de una manera juguetona e interactiva. La selección de trabajos incluye: el vídeo, la escultura, la película, la pintura, pero el corazón de la exposición son las instalaciones in situ.

La finalidad de la exposición es reflexionar sobre cómo decidimos que es lo verdadero.

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Autor: koizumi meiro
Fechas: del 25 de julio el 8 de noviembre del 2009


Koizumi Meiro (1976) trabaja predominantemente con el medio del vídeo. Sus tempranos trabajos, la mayor parte de cuales eran documentales eran evocadores del funcionamiento del arte en los años 1970. Los trabajos más recientes de Koizumi, sin embargo, tienden a capturar diálogos entre el artista y las escenas, donde el artista dirige a los actores que explican las historias. Tratan de asuntos de la niñez compartida con sus madres y el trauma que supone la ruptura de relaciones.
A veces cómico y en otras veces violentas, las historias representan emociones como la pasión, el éxtasis y la cólera, al tiempo que explora los fundamentos de estados psicológicos que son la base de aquellas emociones.









AI WEIWEI: ACCORDING TO WHAT? PRESS RElease Vol.2 2009.5.26
ACCORDING TO WHAT?
Autor: Ai weiwei
Fechas: del 25 julio al 8 noviembre 2009

Ai Weiwei es un artista chino cuyas actividades cubren una amplia gama de géneros, desde el arte y la arquitectura, hasta el diseño y la industria editorial. Su reputación internacional se cimentó por una serie de proyectos sumamente aclamados durante los últimos años, incluyendo el Cuento de hadas, su contribución a Documenta 12 en 2007 para el cual, trajo a 1001 chinos a Europa. Así como su colaboración con arquitectos Herzog y de Meuron en el “Nido del Pájaro " el Estadio Olímpico para las Olimpiadas de Beijing 2008.

Esta exposición mostrará 26 trabajos hechos desde los años 1990 incluyendo seis nuevos trabajos, convirtiéndose en la mayor exposición jamás realizada de este artista
El subtítulo, " ¿Según qué? " viene de una pintura de Jasper Johns, el artista cuyo trabajo era el catalizador para la entrada de Ai en el mundo contemporáneo de arte. Esto insinúa uno de los objetivos de la exposición: explorar las conexiones entre el trabajo de Ai y sus fondos artísticos, culturales e históricos.
Las exposiciones son variadas y abarcan desde escultura y fotografía a video e instalaciones en emplazamientos específicos. Están organizadas en tres secciones: "Volúmenes y formas esenciales”, "Estructura y artesanía" y "Reformando y heredando la tradicion".





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martes, 11 de agosto de 2009

Museos de Nueva York o razones para visitar la Gran Manzana (III, el Guggenheim)

La versión neoyorquina del Guggenheim fue el primer museo de la ciudad que visité, antes de llevar 48 horas en Nueva York. Lo hice por dos razones que en aquel momento resultaban de importancia similar: ver por fin un edificio (y que edificio) de uno de mis arquitectos más admirados (el genial Frank Lloyd Wright)… y tener un sitio en el que refugiarme del frío y el viento que me estaban masacrando desde horas antes.

guggenheim2

Centrándonos en el museo en sí, que es de lo que he venido a hablarles, como diría el genial Paco Umbral, la neoyorquina fue la primera sede en la que la Fundación Solomon R. Guggenheim expuso su colección de arte moderno. Aunque en sus inicios en 1937 no lo hacía en su actual y maravillosa sede, que fue inaugurada en 1959, poco después de la muerte de su autor, de forma que Lloyd Wright no vio terminada la que desde entonces ha sido considerada una de sus grandes obras maestras.

El edificio original (en 1992 se amplió adosándole una torre rectangular con un resultado más que dudoso) está dominado por una enorme espiral que podemos ver desde el exterior y que, ya sólo al intuirla de fuera, nos llama poderosamente la atención.

guggenheim1

En el interior esa espiral es un gran rotonda, acabada en un techo de cristal y en cuyas paredes se colgaban los cuadros de la colección (ahora se dedica a exposiciones temporales). Así, la peculiar experiencia para visitar el museo no era el típico pasar de una sala a otra, sino que se entraba en la gran rotonda, se subía al último piso y desde allí se bajaba descendiendo por la suave pendiente y sin dejar de ver cuadros.

En definitiva, un museo completamente diferente.

Además de esa experiencia tan distinta a la hora de contemplar las obras de arte, el Guggenheim es en sí mismo una creación que merece ser contemplada y, sobre todo, disfrutada: a pesar de lo revolucionario de la propuesta el edificio es (y era más todavía antes de la ampliación del 92) una maravilla de equilibrio y elegancia y podríamos mirar durante hora su exterior de formas suaves y casi sin detalles, de blanco cemento que parece.

La colección

El Guggenheim es, probablemente, el más grande de los museos “pequeños” de Nueva York. Pequeños si los comparamos con mastodontes como el Metropolitan o el MOMA, pero de singular importancia si tenemos en cuenta que son, al menos en su origen, el resultado del afán coleccionista de un único individuo y, sobre todo, de su esfuerzo filantrópico para hacer de esa colección privada un espacio para que el público disfrutase del arte.

También son, y eso es algo que me encanta, la demostración clara de que no es necesario que el estado subvencione y patrocine a los artistas, sino que esa es una función que puede cumplir perfectamente el sector privado y, además, al final el gran público puede disfrutar de ese arte.

Foto:www.guggenheim.orgEn el caso del Guggenheim, aunque la fundación original era la creación de un único amante del arte, Solomon R. Guggenheim, la colección se ha ido ampliando con otras donaciones y otras colecciones (tanto que ahora se encuentra esparcida por otros cuatro museos del mundo, entre ellos el de Bilbao que ustedes conocerán).

En Nueva York la exposición permanente es un no muy extenso pero sí muy intenso paseo por lo mejor del arte de los siglos XIX y XX, comenzando por varias obras maestras del impresionismo, incluyendo un par de Van Goghs; pasando por algo de lo más granado de Picasso tanto de su etapa más figurativa (impresionante la “Mujer planchando”) como de su diferentes momentos cubistas; recreándonos en varios maravillosos Kandinskys y disfrutando, en suma, de obras de prácticamente todas las vanguardias del S XX.

El número de cuadros expuestos no es muy alto así que podemos cumplir una visita muy provechosa en una tarde o parte de una mañana que nos darán para contemplar con atención tanto las obras como el edificio.

Para el resto del día crucen la Quinta Avenida y paseen por Central Park. ¿Pueden imaginarse un programa mejor?



MÁS INFORMACIÓN

Página oficial del Guggenheim de Nueva York
Frank Lloyd Wright en la Wikipedia

En esta serie:
Museos de Nueva York: I, el Metropolitan
Museos de Nueva York: II, el MOMA
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sábado, 8 de agosto de 2009

Segorbe y su sorprendente museo sobre su sorprendente fiesta

Durante este verano y gracias a la invitación de un buen amigo, pasé unas horas (lamentablemente no hubo tiempo para más) en la localidad castellonense de Segorbe, un pueblo grande que se siente a sí mismo como una ciudad pequeña y que tiene una oferta turística con el encanto de lo primero y la calidad de lo segundo.

Me llevé además dos buenas sorpresas: la primera, una fiesta llamada "Entrada de toros y caballos” totalmente inesperada porque nunca había oído hablar de ella; la segunda, un museo sobre ese festejo cuyo tamaño, calidad y buen gusto me habrían llamado la atención en una capital de provincia de 100.000 habitantes, así que imaginen ustedes en una localidad de 10.000.

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Yendo por partes, lo primero que tengo que explicarles un poco es la fiesta en sí, a pesar de que yo todavía no he tenido la oportunidad de conocerla en directo. Se trata de una versión más antigua de los encierros que podemos ver en Pamplona y otras muchas localidades españolas.

Pero, a diferencia de la fiesta pamplonica, lo que ocurre en Segorbe está basado en la historia y en las fiestas taurinas tal y como se celebraban hace muchos muchos años. Entonces no había sitios en el pueblo en los que guardar a los toros hasta las corridas, así que cuando llegaban al pueblo desde las dehesas en Andalucía y Extremadura los tenían en el río y, el día de la lidia, los llevaban hasta la plaza guiando la manada con caballos, en un estilo de lo más cowboy.

Y así es la espectacular fiesta hoy en día: un grupo de hombres a caballo recogen a los toros en el río y atraviesan a galope el pueblo, un pueblo en el que no hay barreras protectoras de ningún tipo y que está lleno de gente. Milagrosamente, o al menos eso nos parece a los que no entendemos mucho del tema, es rarísimo que se produzcan heridos, aunque cualquiera que vea las imágenes apostaría a que en cualquier momento se va a desatar la masacre:



Meter toros, caballos y fiesta en un museo

Toda esta fiesta está sorprendentemente bien explicada en lo que han dado en llamar Centro de Interpretación de la fiesta de Toros y Caballos, aunque todo el mundo por allí lo llame museo.

Lo primero que vemos en él es una elegante reproducción, casa por casa y calle por calle, del recorrido que sigue el encierro desde el río hasta el corazón del pueblo. A lo largo de él se ofrecen varios vídeos con las explicaciones pertinentes. También podemos ver alguno de los elementos típicos de la fiesta con los datos que nos ayudan a entender su papel en la fiesta: el traje que llevan los caballistas, el propio caballo, incluso los garrotes típicos de Segorbe.

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La segunda planta del museo tienen una zona expositiva con carteles e imágenes y, sobre todo, una sala circular en la que se ofrece un interesantísimo y peculiar vídeo con cinco películas que se proyectan simultáneamente y que, pese a ser diferentes, forman un estético conjunto.

No quiero que me interpreten mal, pero es muy difícil encontrar en un museo de una localidad ten pequeña como Segorbe este tipo de montajes hechos con el buen gusto y la elegancia que tiene éste. Baste como ejemplo que no sólo me gustó a mí, sino que mi hija de sólo dos años y medio se quedó también fascinada por las imágenes, en arrobado silencio durante los cinco minutos, aproximadamente, que dura la proyección múltiple.

En definitiva, una razón más, y creo que habrá otras muchas, para acercarse a Segorbe.
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miércoles, 5 de agosto de 2009

De nuevo en el Oceanográfico, esta vez con niños

Creo que es la primera vez que voy a repetirme en este blog, es decir, que voy a hablar de algo de lo que ya he hablado. El sitio es el Oceanográfico de Valencia y hay un par de razones que me impulsan a traerlo de nuevo a esta página después del artículo que le dediqué en agosto del 2005, y ya hace.



La primera de ellas es que por aquel entonces no tenía una SRL digital que me permitiera sacar fotos con un mínimo de garantías; la segunda que tampoco tenía un conocimiento mínimo de Photoshop para adecentarlas algo; y la tercera que no tenía (qué cantidad de carencias) una maravillosa hija de dos años y medio que le diese otro sentido a la visita.

Por lo demás, he visto con cierta sorpresa que el artículo de entonces se parece mucho al que escribiría ahora, con la única excepción de que habría añadido algunos pequeños consejos para una visita con un niño tan pequeño como mi hija.

Consejos por lo demás que son cuestión de sentido común y que, por supuesto, les ofrezco ahora:

- Organice su visita teniendo en cuenta la limitada capacidad de atención del niño, es decir, hay que prever que si ven todo el Oceanográfico hacia el final ya no podrá escapar del aburrimiento, así que elija lo mejor (los tanques subterráneos, desde mi modesto punto de vista) para iniciar el recorrido.
- Además, no dedique demasiado tiempo a cada zona o lo fatigará muy pronto.

- Centre la atención del pequeño en unas pocas cosas que luego pueda recordar y, en cierto modo, aprender.

- Invierta algo de tiempo en estar pronto en el delfinario y tener un asiento bajo y cercano para el espectáculo de delfines.

- Tenga cuidado, especialmente si visita el lugar en verano, con los cambios de temperatura entre algunas de las zonas a visitar y el exterior.

- Por supuesto, trate de evitar los días (como los fines de semana del verano) en los que es probable que haya mucha gente.
Por lo demás, del resultado de la solución de mis carencias fotográficas pueden ver algo en esta galería (sí, ya sé que todavía hay mucho que mejorar):

Get the flash player here: http://www.adobe.com/flashplayer

O, por supuesto, en el slideshow del set en Flickr.


Y no olviden leer el viejo artículo, que sigue siendo igual de válido que hace cuatro años.
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jueves, 2 de julio de 2009

Sorolla: deslumbrarse con el mar... en Madrid

He estado esta semana en la exposición que el Museo del Prado ha dedicado a Sorolla, en lo que es un reconocimiento que quizá podría resultar sorprendente para algunos pero que, vistos los más de 100 cuadros que forman la muestra, sólo puede calificarse como muy merecido.


Sorolla es uno de esos pintores que gustan a todo el mundo: muchos de sus temas, la luminosidad de sus cuadros, un uso muy vistoso del color… Su pintura es más agradable y sencilla que la de buena parte del arte del S XX y, aunque eso debió ayudar a que tuviese un enorme éxito en vida y a ser muy conocido después, es probable que le haya perjudicado en la apreciación dentro de un mundo del arte que suele preferir diferenciarse de la masa, por decirlo de alguna forma, y en el que el éxito de público no deja de mirarse con cierta desconfianza.

Por eso creo que es importante ahora acercarse a la fantástica exposición del Prado y detenerse a redescubrir a Sorolla como lo que es: un pintor con una técnica absolutamente excepcional, con una capacidad de empatía con sus temas y sus modelos (algunos de sus retratos son auténticas cartas de amor) y que, siempre dentro de una línea figurativa que es cierto que pronto iba a ceder protagonismo a favor de otros movimientos, también fue muy moderno en su arte, con temas, composiciones y técnicas quizá no revolucionarias pero sí muy avanzadas.

Ese descubrimiento e incluso cierta sorpresa han sido mis sensaciones al volver a mirar detenidamente sus cuadros, muchos de ellos conocidos, otros ya casi olvidados y algunos que me ha sorprendido ver ahora. Sensaciones que se refuerzan por la magnitud de la exposición: como les decía son más de cien lienzos que dan una espléndida panorámica de toda la larga y muy productiva carrera de Sorolla y de sus diferentes registros: como retratista, como pintor de desnudos, sus famosísimas escenas de playa o sus paisajes en pequeños y no tan pequeños formatos.

The Hispanic Society

Uno de los platos fuertes de la exposición es la colección de obras de gran formato (en conjunto son más de setenta metros de cuadros) que Sorolla pintó para la Hispanic Society of America de Nueva York, un pequeño y delicioso museo neoyorquino del que ya les hablaré de él otro día) con cuyo promotor, el magnate Archer Milton Huntington, el pintor trabó una gran amistad que le facilitó un éxito sin precedentes en Estados Unidos.

Se trata de una serie de cuadros sobre regiones y ciudades españolas, con escenas de costumbres espectaculares en todos los casos y de gran calidad en algunos concretos, por ejemplo el titulado Ayamonte, la pesca del atún.


Sin embargo, a mí me han gustado más otras obras, quizá menos espectaculares pero más cercanas, algo más íntimas y generadoras de otro tipo de emociones más personales. Cuadros como sus retratos de alguno de sus más egregios contemporáneos (Madrazo, Pérez Galdós, Echegaray...) en los que casi se puede palpar el respeto mutuo e incluso la admiración; o las escenas en las que capta a los miembros de su propia familia: obras llenas de amor en las que su mujer o sus hijas o incluso sus suegros (atención al maravilloso Los abuelos de mis hijos) son retratados con un cariño que cubre el lienzo tanto más que el óleo.

Uno de ellos me ha resultado especialmente sorprendente, primero como resumen de las cualidades que les comento, pero también por su perfección técnica y la brillante audacia de su composición. Se trataba de Madre:


También sorprendentes son los pocos desnudos que se incluyen en la exposición, dos de ellos sencillamente magníficos y que nos revelan una faceta del autor menos conocida pero en la que, como podemos ver, también fue una primera figura.

Y por supuesto, sus archiconocidas escenas de playa, no por más amables menos hermosas y en las que el dominio de la técnica pictórica es absolutamente abrumador: las aguas, los colores, los cuerpos desnudos, las telas de las velas o de los vestidos mecidos por el viento, los lienzos blancos traspasados por la luz del sol y que casi podemos tocar…

En definitiva, un festín para los que disfruten de la pintura y que justifica, si aun fuese necesario tener una excusa, no sólo que los madrileños nos pasemos por el Prado una vez más, sino incluso aprovechar la ocasión para venir a Madrid y darse un baño en el mar de arte que Sorolla nos brinda en pleno centro de esta ciudad que, este verano, sí tiene playa.

PD.: La exposición estará abierta hasta el próximo 6 de septiembre.

MÁS INFORMACIÓN

La exposición en las página del Museo del Prado.
Museo Sorolla.
Joaquín Sorolla en la wikipedia.
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miércoles, 24 de junio de 2009

Museos de Nueva York o razones para visitar la Gran Manzana (II, el MOMA)

El MOMA, Museum of Modern Arts, es probablemente el museo de arte moderno más famoso del mundo y es uno de los grandes reclamos culturales de Nueva York. Cuando visité la ciudad llevaba poco tiempo abierto tras una intensiva renovación su sede en la calle 53 de Manhattan. El nuevo edificio es en sí mismo una muy interesante pieza de arquitectura diseñada por Yoshio Taniguchi que les recomendaría visitar aun cuando no tuviese en su interior una colección fantástica de obras de arte.

Fruto de esta remodelación es un jardín interior que es, sin duda, uno de los lugares con más encanto de Nueva York: un espacio tranquilo y relajante en el que uno puede sentarse o pasear entre obras de Rodin, Picasso, Calder... Era un lugar ideal en el que descansar un poco tras una visita que por su extensión e interés acaba resultando agotadora.

Además de este jardín el museo tiene las salas en las que puede verse una de las mejores colecciones de arte moderno del mundo, entendiendo por moderno el creado desde finales del siglo XIX y durante el XX. La exposición no es excesivamente extensa (aunque sí lo suficiente cómo para considerar al MOMA un gran museo también por su tamaño) pero creo que todas las piezas son de una calidad o un interés incuestionable.

Tiene representación de prácticamente todos los movimientos artísticos que se han ido sucediendo desde el impresionismo de Cezanne, Monet o Van Gogh, hasta lo mejor del cubismo de Picasso, pasando por el expresionismo abstracto de Pollock y Rothko o por estilos que me gustan menos (pero que también tienen su hueco en la historia del arte) como el pop o el surrealismo sin olvidar a otros nombres clave como Duchamp o Hopper.

Tres obras, tres autores, tres periodos

Mis recuerdos de las visitas que realicé al MOMA están dominados por tres grandes obras que me impresionaron de una forma muy especial. La primera de ellas (la colección se puede visitar siguiendo un orden más o menos cronológico) fue la Noche estrellada de Van Gogh.


Creo que el holandés más que un pintor es una fuerza de la naturaleza y un artista mucho más profundo que un simple creador de bellos paisajes. Su técnica es hasta tal punto prodigiosa que llega a hacer de un fondo monocolor una maravilla de detalle, como en el hermosísimo retrato de una Arlesiana.

Tanto esa técnica como su peculiar visión de la naturaleza llegan a un punto inigualable en esta famosa Noche estrellada, sin duda uno de los cuadros más bellos que
jamás se han pintado y que, contemplado de cerca, supone un placer difícil de igualar.

La segunda gran obra que me impactó fue Las señoritas de Avignon, un viejo conocido sobre el que ya había leído bastante y que debo haber contemplado mil veces en otras tantas reproducciones diferentes.

El placer que nos proporcionan las señoritas de Picasso es menos sentimental que el del cuadro de Van Gogh, más intelectual, por así decirlo, pero estando frente a ese lienzo tiene uno la sensación de estar presenciando un salto brutal en la historia del arte, de asistir en ese mismo momento a la creación de algo nuevo, pero con la ventaja de que sabemos la vital importancia que tuvo.

Además, aunque mucha gente no encuentra un goce estético en Picasso, a mí sí que me parece que este es un cuadro singularmente bello, más allá de la revolución artística y la genialidad intelectual que encierra.

Por último, no puedo olvidar las impresionantes obras de Pollock que ocupaban una gran sala en la que estuve un buen rato.
Creo que Pollock y Rothko son la abstracción más pura y más interesante del S XX. Ante cuadros como los suyos la gente suele preguntarse por un significado que sería imposible discernir y que, desde mi modesto punto de vista, no tiene ninguna importancia, ya que son obras más pensadas para transmitir sensaciones que conceptos.

Por otra parte, también suelen ser criticados porque, aparentemente, no tienen la complejidad técnica de una obra figurativa, pero se olvida la dificultad de crear un lenguaje tan personal como el de estos pintores y explorarlo con tanto acierto.

Si alguno de ustedes quiere acercarse a ellos sin prejuicios y entrar en su mundo, los grandes cuadros de Pollock en el MOMA serán una excelente oportunidad, siéntese frente al One: Number 31, mírelo y espere a ver que pasa.



MÁS INFORMACIÓN

Página web del MOMA
.
El MOMA en la wikipedia en español y en inglés.
En este mismo blog: Museos de Nueva York o razones para visitar la Gran Manzana (I, el Metropolitan).
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sábado, 13 de junio de 2009

Museos de Nueva York: una razón para visitar la Gran Manzana (I, el Metropolitan)

Si necesitásemos una excusa fina y elegante para hacer un viaje a Nueva York, yo recomendaría exhibir como motivo los museos de la ciudad americana, los más famosos, por supuesto, como el Metropolitan, el MOMA o el Guggenheim, pero también otros más pequeños como la Frick Collection, el Whitney o The Cloisters.

Y es que a pesar de vivir en una ciudad con una oferta museística espectacular como Madrid, la Gran Manzana me dejó absolutamente fascinado, no sólo por la calidad de las colecciones, sencillamente excepcional, sino por los propios museos en sí, por sus edificios, el sentido del espectáculo con el que han sido montadas las exposiciones y, en definitiva, el placer que producen al viajero con inquietudes culturales e incluso al simple curioso.

Foto del usuario de Flickr wallyg

El más grande museo de la ciudad es el Metropolitan, al que los neoyorquinos llaman “el Met”. Está en una inmejorable ubicación: enclavado en Central Park y con sus puertas a la V Avenida que es un apasionante laberinto de pinturas, esculturas y obras de arte en un sentido muy amplio del término.

En sus interminables salas pueden encontrar obras maestras de la historia de la pintura (su colección de cuadros de Picasso es de primera y la de Van Gogh es excepcional) pero también cosas más sorprendentes como el patio de un castillo español (llevado piedra a piedra desde Andalucía hasta allí), una reja de la Catedral de Valladolid (creo que era Valladolid, pero no puedo encontrarla en base de datos así que no se lo aseguro), una habitación diseñada por Frank Lloyd Wright, un jardín chino, estancias de palacios franceses…

Egipto en Nueva York

Probablemente, la palma en cuanto a espectacularidad se la lleva la maravillosa sala en la que está el templo egipcio de Dendur. Sí, tienen un templo egipcio dentro del museo y, además, lo tienen en una inmensa sala con una gigantesca pared de cristal que da a Central Park, de forma que a pesar de estar dentro del edificio la luz es tan agradable como si estuviésemos en el exterior.

Foto de la página web del Metropolitan

Resulta que, como muchos de ustedes sabrán, en Madrid tenemos también un templo egipcio, el de Debod, que como el del Met es un regalo del estado egipcio por la colaboración que España y EEUU prestaron para salvar templos que iban a ser anegados por las aguas de la presa de Asuán. Así que ver la maravillosa forma en la que el templo del Met está instalado hace inevitable que comparemos y, todo hay que decirlo, que admiremos la maestría de los americanos a la hora de hacer de la cultura un maravilloso espectáculo.

¡Pague lo que quiera!

Una de las peculiaridades que más me llamó la atención al visitar el Met fue que el precio de la entrada es… ¡el que usted quiera pagar! Había un precio “recomendado” que era de 15 dólares, pero la entrada era considerada una donación, de forma que cada uno podía “donar” lo que estimase oportuno.

No sé si me pareció más sorprendente esa posibilidad de pasar gratis, la diferencia entre los españoles y los americanos que ese detalle revela (¿se imaginan a alguien pagando en una situación similar en España?) o el hecho de que, pagases lo que pagases, las personas de las taquillas seguían siendo extremadamente encantadoras.

Antes de que me pregunten, les diré que visité el Met tres veces (y una más The Cloisters, que es parte del museo aunque esté en la otra punta de Manhattan), así que en la primera pagué los 15 dólares recomendados, pero en las siguientes no pude resistir la tentación de ahorrar y me quedé en los cinco (tampoco andaba yo muy sobrado de dinero cuando estaba en Nueva York).

Una organización un tanto caótica

Otra diferencia significativa respecto a los grandes museos europeos es la forma en que está organizada la exposición. Las obras están, obviamente, agrupadas en grandes áreas temáticas, pero dentro de ellas no siempre responden a la ubicación lógica a la que estamos acostumbrados, dicho de otra forma: puede haber cuadros de Van Gogh en varias salas y junto con cuadros de otros pintores en lugar de estar agrupadas en una o dos.

Esta diferencia responde a la forma en la que se han ido generando las colecciones: mientras que en el Prado, por ejemplo, la inmensa mayoría de lo expuesto se agrupó en unas colecciones reales a las que luego se han ido añadiendo algunas piezas, la colección del Met es el fruto de numerosas donaciones particulares, y cuando alguien entrega uno de esos legados (algunos de ellos impresionantes) es habitual que se exponga en una sala dedicada al generoso contribuidor.

Desde el punto de vista del visitante es más lógica y cómoda la organización “lineal” de un Prado, pero a mí me gusta ver un gran museo que se ha formado gracias a la generosidad de personajes privados (que es, por otra parte, como se han formado todos los museos en Nueva York) que a través de ese tipo de legado devuelven a la sociedad parte de lo que ésta les ha proporcionado.

Lo más recomendable

La variedad de las obras en el Met y su cantidad es tal que sería muy atrevido por mi parte recomendarles un recorrido detallado, así que lo mejor es que se pasen por la excelente web del museo y la disfruten según sus gustos y preferencias.

Sí que les contaré alguna de las secciones del museo que a mí más me gustaron, por si a alguien le sirve de algo y por el placer de contarlo, claro. En pintura hay dos apartados que me parecieron sobresalientes: el impresionismo y el arte del S XX. El primero es muy completo y, como ya les he comentado, cuenta con varios cuadros definitivamente maravillosos de Van Gogh; el segundo es sencillamente espectacular y tiene, ya se lo he dicho también, una colección de obras de Picasso de lo mejor que he visto.

No dejen de pasar también por el fantástico jardín chino del museo, un remanso de paz (que frase tan tópica, pero qué cierta en este caso) que puede ser además un fantástico lugar para descansar, que los museos pueden llegar a ser un duro ejercicio.

Pasen también por la terraza del edificio, un auténtico museo de escultura al aire libre y con unas vistas incríbles de Central Park y parte de Manhattan.

Y, por supuesto, dediquen el tiempo que merece a la importante colección de arte egipcio, que además del templo del que ya les he hablado cuenta con otras maravillas como la tumba de Perneb, una auténtica mastaba con más de 4000 años de antigüedad que, como otras muchas cosas, ha sido montada allí piedra a piedra.

En definitiva, lo más recomendable es que dedique una buena porción de su visita a Nueva York a conocer el Met, no podrá visitarlo durante las dos o tres semanas que necesitaría para conocerlo bien, pero le aseguro que el tiempo que pase en él estará bien aprovechado.

MÁS INFORMACIÓN
Web del Metropolitan.
Página sobre el museo de la Wikipedia en español.
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miércoles, 27 de mayo de 2009

Acceso gratuito a museos y a monumentos públicos para los menores de 26 años en Francia

El acceso gratuito a museos y a monumentos públicos para los menores de 26 años y para los profesores, anunciado en enero pasado por Nicolas Sarkozy, se ha puesto ya en marcha desde comienzos del pasado mes de abril. Así, la gratuidad en las colecciones permanentes de los museos y en los Monumentos Nacionales tendrá efecto entre los jóvenes de 18 a 25 años procedentes de la Unión Europea y los profesores franceses en actividad de primer y segundo grado.

Esta novedad es una continuación de la experimentación de gratuidad total realizada el primer semestre de 2008 por el Ministerio de Cultura en catorce establecimientos culturales públicos.
Conjuntamente, habían sido propuestas cuatro noches gratuitas para los jóvenes de 18-25 años en los museos de Louvre, Orsay, Quai Branly y el Centro Pompidou.

La experiencia que tenía por objetivo extender la frecuencia a los lugares culturales, había dado sus frutos con una subida del 56% de visitas en los lugares en prueba, pero mostraba que la clientela era la habitual.

Los jóvenes de 18 a 25 años, procedentes de la Unión Europea podrán visitar, en lo sucesivo, los museos y los monumentos nacionales gratuitamente
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domingo, 24 de mayo de 2009

Viajeros al Tren... de la fresa

El Tren de la Fresa es uno de los pocos trenes turísticos que recorren España y, hasta donde yo sé, el único que se puede tomar en Madrid. Recorre la distancia entre la capital y Aranjuez, la pequeña ciudad junto al Tajo y los palacios reales, y es histórico en dos sentidos: los vagones y la locomotora son antiguos (ésta de vapor) y el trayecto se corresponde con la segunda línea férrea más antigua del país, sólo tres años posterior a la que unía Barcelona y Mataró.

locomotora1


Es cierto que cualquier tren puede ser turístico si el viajero tiene ojos para apreciar el paisaje, pero esa denominación se guarda para aquellas ocasiones en las que la principal motivación del turista es el propio tren más que el paisaje o el destino.

El trayecto está pensado como una excursión de un día que permita además conocer lo más destacado de Aranjuez, así que el tren sale bastante pronto de Madrid (a las 10 de la mañana) y regresa a eso de las 18,30. Entre ambas salidas se facilita la visita al Palacio Real y una segunda a elegir entre el Museo de Falúas Reales y el Museo Taurino de la ciudad.

Otro punto curioso es que el tren parte de la antigua Estación de las Delicias, convertida hoy en Museo del Ferrocarril y un lugar interesante para los muchos amantes de este tipo de transporte. Además, la estación es por sí misma digna de ser vista, ya que es un espléndido edificio en el típico estilo metálico y grandioso de finales del S XIX en el que después se construyeron grandes y bellas estaciones como la Atocha, hoy convertida en un insípido jardín tropical, o la valenciana Estación del Norte, quizá la más bella de todas y todavía funcionando a pleno rendimiento.

Volviendo al tren de la Fresa, el viaje está amenizado por dos circunstancias principales: la primera es el propio tren, sus vagones de madera separados por plataformas metálicas abiertas en las que se ve el rápido pasar de las traveseras de la vía a nuestros pies.

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La segunda es la gran estrella de todo el tinglado, la bella y negra máquina de vapor que arrastra el tren y nos deleita con sus pitidos y su humo. Una de las cosas que aprendemos de ella es que ese método de tracción aguantó mucho más tiempo del que pensamos los que ya hemos conocido los trenes con la higiénica y metálica belleza del Talgo: la que tira del Tren de Fresa se construyó en 1952, aunque su aspecto es el de las locomotoras de vapor de toda la vida y, para los niños actuales, el de la máquina del tren que lleva a la escuela de magos de Harry Potter.

Los románticos de lo viejo sólo tenemos un pero que ponerle: en un acto de realismo y practicidad pero también de mitofobobia el combustible no es el añorado y hermosamente negro carbón, sino un gasoil mucho más limpio y que hace el viaje infinitamente más cómodo a los operarios, pero cuya combustión da un olor menos “natural” que persiste durante todo el trayecto y que nos hace pensar a veces que más que en un tren histórico vamos en un autocar viejo.

También como parte de la oferta las higiénicas azafatas que ahora vemos en los trenes se transforman en dos divertidas actrices vestidas de época (eso sí, no me pregunten de qué época) que pasan por los vagones interpretando unos simpáticos sainetillos para deleite de niños y turistas japoneses. Además, al subir dan a cada viajero una cajita de plástico con unas pocas pero deliciosas fresas, fruta típica de Aranjuez y que da nombre a todo el trayecto.

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Durante el viaje los aficionados a la fotografía como el que les escribe no tienen muchas oportunidades de sacar grandes fotos, ya que la locomotora está separada de los vagones del pasaje por un infranqueable vagón de mercancías y tampoco hay muchas curvas en las que la perspectiva facilite una buena toma.

Lo más recomendable es correr al llegar a Aranjuez y, sorteando a los muchos viajeros que se hacen fotos ante la máquina, tratar de lograr una toma interesante. La otra posibilidad es llegar a la estación con el suficiente tiempo antes de la vuelta. En ese caso y con un poco de suerte quizá pueda incluso subirse al terriblemente cálido espacio de los maquinistas, charlar con ellos y hacer que toquen el silbato para gozo de los churumbeles.

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La vuelta tiene algo de anacrónica modorra, acercándose a Madrid a través de los suburbios capitalinos que tan poco casan con el tren, que se mueve con cierta pereza y parece no querer llegar en realidad a ese lugar, estación pero también museo, en el que languidece como una curiosidad en vez de trotar por las vías.

Y finalmente bajamos de él sin darnos cuenta de que pasará mucho tiempo antes de que volvamos a viajar en tren, aunque puede que sí lo hagamos en una de esas rápidas, eficaces e insípidas moderneces que nos llevan de un sitio a otro.

MÁS
Página web del Tren de la Fresa.
Mis fotos del viaje en Flickr.
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domingo, 3 de mayo de 2009

Carlos I en la catedral de Santa Gúdula de Bruselas

Aunque rara vez nos acordamos (también es cierto que no hay muchos rastros que lo recuerden) hubo un tiempo en el que Bruselas y Madrid tenían un mismo rey. En la capital sólo he encontrado dos recuerdos de ello: una placa a los “patriotas” que fueron ajusticiados en la Grande Place por orden de Felipe II; y un retrato de Carlos I en un cuadro de Michel Coxcie en la catedral de Santa Gúdula de la capital belga.

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La conexión es un poco mayor si recordamos que en esa misma catedral Carlos V fue coronado Carlos I de España y si sabemos que, a pesar de que Coxcie no es hoy un nombre de primera fila de la historia de la pintura (sus cuadros son buenos, pero no logran maravillarnos como los de algunos de sus contemporáneos), en su momento sí era uno de los más famosos artistas de los Países Bajos y tanto Carlos I como su hijo Felipe II eran, probablemente, sus principales clientes y coleccionistas. De hecho, varios de sus cuadros pueden verse todavía en El Escorial.

Toda esta introducción me sirve para animarles a visitar la imponente catedral de Bruselas, sin duda uno de los atractivos de la ciudad, que es un excelente ejemplo de arquitectura gótica y que cuenta en su interior con algunas estimables obras de arte.

Ciertamente, cuando llegué a las puertas del gran edificio no me llamó excesivamente la atención. Su fachada es gótica y hermosa, pero un tanto impersonal, si me permiten una afirmación un tanto chocante. No es que haya en ella nada antiestético o poco armónico, pero da la impresión de poder ser la portada de cualquier catedral, diría yo que le falta algún elemento que le de cierto carácter.

No descarten que esto sea simplemente una tontería mía, y también pudiera ser que esta impresión fuese responsabilidad, al menos en parte, de un día gris de luz plana y cielos blancos que en nada favorecían a la piedra clara y limpia que eleva el edificio hasta su considerable altura.

Esta impresión, no obstante, cambia en cuanto se entra en el edificio y uno va apreciando algunos detalles que le van dando valor; los dos primeros son su pureza de líneas góticas, no demasiado fácil de encontrar en España donde las catedrales se iban reformando (y en muchos casos estropeando) a lo largo de los siglos; y la ausencia del coro en la nave central (de nuevo extraña en nuestro país) que ofrece así una muy bella perspectiva.

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Capítulo aparte merecen las vidrieras, que transforman el exterior un tanto anodino del que les hablaba en un interior lleno de personalidad, luz y belleza. Se trata de una obra renacentista realizada a partir de diseños de Van Orley que, por cierto, fue maestro del antes mencionado Coxcie.

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Otro elemento ciertamente impresionante de la catedral es el tremendo púlpito de madera labrada que se puede ver a mitad de la nave central (una posición un tanto inusual, estoy acostumbrado a verlo más cerca del crucero) y que es un fantástico ejemplo de escultura barroca, con un toque un tanto tenebroso (reproduce la expulsión de Adán y Eva del Paraíso) que debía irle de perlas al párroco para impresionar e incluso aterrorizar a una feligresía que hoy en día, con unos oficios religiosos bastante menos atemorizadores y las llamas del infierno algo más lejanas, simplemente admirará la belleza del trabajo del artista.

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Por último, hay un pequeño museo catedralicio en una preciosa capilla a la izquierda del altar con algunas obras de arte interesantes que no debe perderse, y una cripta con los restos de la anterior iglesia románica que también merece una visita.

Obvio es decirlo: si pasan por Bruselas no se lo pierdan.

MÁS INFORMACIÓN
Web de la propia catedral.
Artículo en Donde Viajar.
Mis fotos en Flickr de la catedral y de otros lugares de Bruselas.
Más artículos sobre Bruselas en este blog.
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viernes, 9 de enero de 2009

El Escorial y sus pinturas

Durante las pasadas vacaciones estuve de visita en el Monasterio de El Escorial por tercera o cuarta vez en mi vida (la segunda como adulto si no recuerdo mal) aprovechando que un familiar estaba por Madrid y nunca había estado en el famoso edificio. La verdad es que, pese al frío aterrador que corría por alguno de los pasillos fue la primera vez, creo, que disfruté del lugar y lo recorrí con la atención que merece.

También fue la primera vez, vaya, que interioricé aquello que se decía de "la octava maravilla del mundo" y pensé que "vaya si lo es y encima está a sólo un ratito de Madrid".

Vista del exterior del Monasterio


No voy a insistir mucho más en la belleza del edificio (una belleza recia, castellana, algo espartana pero realmente espectacular), ni su majestuosidad o su interés histórico... De lo que sí quiero hablarles, en primer lugar porque creo que es algo más desconocido y también porque fue mi descubrimiento particular en esta visita, es de la espléndida colección de pintura que el Monasterio encierra entre sus muchas paredes, sus miles de ventanas y sus centenares de pasillos y habitaciones.

Muchos sabrán que Felipe II era un formidable coleccionista de arte (como lo fueron sus sucesores) y tenía una especial inclinación por uno de los pintores más famosos de su época, Tiziano, así que no es de extrañar que el monasterio cuente con bastantes obras del italiano, una de ellas es el impresionante Martirio de San Lorenzo colocado en la llamada "Iglesia Vieja", quizá la obra de ese artista que más me ha gustado de todas la que he visto.

También estaban entre los predilectos del Rey pintores como Pieter Coecke, que yo ni conocía y que tenía algunos cuadros notables; El Bosco, con dos fantásticas obras (en un pintor del que no hay demasiados cuadros en en el mundo); o Patinir, del que hay otro par de maravillosos cuadros.

Pero la cosa no termina ahí, y para mi sorpresa hay en El Escorial obras de El Greco (algunas espléndidas, aunque hay que reconocer que todavía no he visto un Greco que no lo sea), que era un pintor que nunca logró el favor de la Corte; y también algunos de los artistas más importantes de épocas posteriores a la construcción del Monasterio como el valenciano Ribera, Juan Carreño de Miranda o incluso un espléndido Velázquez con un espacio privilegiado en una de las Salas Capitulares del edificio (en las que, por cierto, los cuadros todavía se encuentran en los sitios en los que el genio sevillano los puso).

En definitiva, un museo de pintura que sería el orgullo de muchas ciudades europeas y que se une al espléndido edificio, a los tapices, a la maravillosa Biblioteca (uno de los lugares más bellos que visitarán en su vida, se lo garantizo, y a espacios tan interesantes como el lugar en el que están enterrados los reyes de España desde Carlos I, rodeados de mármoles y con huecos todavía para Juan Carlos I, su padre (cuyos restos están en este momento en el llamado "pudridero" del Panteón) y su esposa, pero no para su hijo...

Está a menos de una hora de Madrid y la entrada es de sólo 8 euros, no dejen de aprovechar la primera oportunidad que tengan para visitarlo.

Algunos enlaces

El Monasterio del Escorial en la web de Patrimonio Nacional.

El Monasterio del Escorial en la Wikipedia
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Las pinturas del Monasterio.
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domingo, 7 de diciembre de 2008

Navidad en Madrid, una buena excusa para visitarnos

En los últimos días he dado un par de paseos por el centro de mi ciudad, Madrid, acercándome un poco al ambiente navideño del centro, con las luces, el mercadillo de cosas para el belén y la casa de la Plaza Mayor... La verdad es que hacía mucho que no paseaba por estas zonas en estas fechas y, al visitarlas con mi pequeña hija de dos años, he redescubierto un excelente reclamo para que los turistas nos visiten: puede que nuestra navidad no tenga el glamour de la neoyorquina, pero sí es un buena ocasión para conocer un Madrid ligeramente diferente y bastante entrañable.

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Por supuesto, no soy el único que se ha dado cuenta de esto y de hecho prácticamente todo el centro está literalmente abarrotado de gente, muchos madrileños con niños como un servidor pero también se ven muchos turistas que están disfrutado de la ciudad durante este puente de la Constitución.

Varias son las razones que justifican este viaje que les propongo: en primer lugar conocer la ciudad con la iluminación navideña, polémica en los últimos años y quizá algo menos espectacular éste, pero que sigue siendo de las más llamativas de España y, desde luego, le da un toque completamente diferente a calles que conocemos también como Alcalá o el Paseo del Prado y a monumentos como la Cibeles o la Puerta de Alcalá.

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Otro motivo puede ser el viejo mercadillo de artículos navideños de la Plaza Mayor, también algo menos exuberante este año que en mis recuerdos (esto puede deberse a lo mentirosa que suele ser la memoria para estas cosas o a que este año sea efectivamente más pequeño por culpa de la prohibición de vender artículos de broma que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid, siempre tan amigo de meterse en tonterías de estas para molestar a sus propios vecinos), pero que en cualquier caso merece una visita, sobre todo si tiene usted niños a los que les encantarán las figuritas de belén, las panderetas y las mil chorradas decorativas.

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Y una tercera razón absolutamente válida es, por supuesto, la posibilidad de hacer compras de cara al consumismo navideño en el que ya estamos inmersos, y también por motivos menos habituales como conseguir un décimo de lotería de Doña Manolita, la administración más famosa y tradicional de Madrid y cuyos números se reparten (o dicen repartirse) en la Puerta del Sol por vendedores ambulantes que nos prometen a gritos "¡¡el gordo de Doña Manolitaaaaaaaa!!".

Además, este año las compras vivirán probablemente un final de diciembre interesante para el consumidor (al menos el que se lo pueda permitir) ya que el descenso de la demanda y la fuerte competencia harán que muchas tiendas adelanten la temporada de rebajas con descuentos importantes incluso antes de acabar el año.

Y, por supuesto, la navidad no cambia un ápice la habitual oferta cultural y de entretenimiento de Madrid, por ejemplo el Prado tendrá durante estas fechas dos excelentes exposiciones temporales que también justificarían por sí mismas una visita a la ciudad: una de Rembrand que acaba el 6 de enero y otra con la colección de escultura clásica del Museo Albertinum de Dresde.

No me negarán que es un menú la mar de apetecible...
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miércoles, 29 de octubre de 2008

Los bares, las bebidas y el vino como atracción turística

Recibo en mi oficina una nota de prensa que cuenta que la atracción turística más visitada de Irlanda es la antigua fábrica de la Guiness, que desde el año 2000 está abierta al público como museo de la conocidísima marca de cerveza negra y que llevaba en servicio desde 1759, nada más y nada menos. Por si el atractivo de la fábrica y de la marca no fuesen suficientes, al parecer la fábrica (en la que no he estado) cuenta con un bar en su último piso que ofrece unas llamativas vistas panorámicas de Dublín.

Imagen 1


Además de despertar mi curiosidad y las ganas de conocer el museo (y eso que no me gusta mucho la cerveza negra) la nota me ha hecho pensar en que el mundo de las bebidas alcohólicas se está convirtiendo en otra excelente excusa para viajar, conocer y ampliar nuestra cultura.



Bueno, en realidad no creo que nadie viaje a Dublín sólo por conocer el lugar donde durante más de dos siglos se fabricó la Guiness, pero sin embargo los famosos pubs de la ciudad sí suelen ser uno de los motivos que la gente tiene para visitarla (aunque puede que no todos lo reconozcan). Sin embargo, alrededor del vino sí que se está generando toda una industria turística que nos puede llevar por bodegas, denominaciones de origen, rutas...

Es lo que se ha dado en llamar enoturismo, y que supone un sector tan en alza como para que aparezcan páginas como Viajeros del vino, que lleva ya un año en Internet dando cuenta de una forma de viajar que ofrece muchas posibilidades, desde el gran lujo de los hoteles - bodega como el del Marqués de Riscal hasta ideas mucho más modestas y asequibles, pasando por la última moda de la vinoterapia.

Oporto

En mi caso, he visitado alguna bodega en mis viajes, pero las que más recuerdo (y las que más "montado" tenían el tema) son las de los vinos de Oporto, en la bella ciudad portuguesa. Aunque lo justo sería decir en Vila Nova de Gaia, la localidad justo en la otra orilla del Duero donde están todas las grandes bodegas de un vino que, pese a su nombre, tampoco se cría en las cercanías sino a bastantes kilómetros aguas arriba, en el interior de Portugal.

Cuando visité Oporto en un extraordinariamente caluroso mes de agosto las bodegas no sólo eran una visita interesante por sí mismas, que lo son, sino que su fresco ambiente las hacía aun más atractivas para el acalorado turista, así que nos costó poco decidir que teníamos que visitar una. Hay un montón de ellas y todas tratan de captar visitantes, pero elegimos una de las más conocidas y con más historia, las de la firma Sandeman, cuyo logo siempre me ha parecido uno de los mejores diseños de la historia.

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Lo más curioso de la visita fue que por cuestiones de horarios la hicimos con un grupo de italianos y, por supuesto, con un guía que nos hablaba en italiano (hay visitas en un montón de idiomas y también en Español, pero nos venía fatal) a pesar de lo cual entendimos prácticamente todo, supongo que la mezcla de italiano y acento portugués es especialmente comprensible para oídos hispanos, por alguna razón que desconozco.

Nos explicaron cómo se elabora el vino, las características de las tierras en las que se cultiva, como nació la industria del vino de Oporto y su relación con Inglaterra... un montón de cosas interesantes, en suma, y como suele suceder en estos casos, al final probamos alguno de los caldos de la casa, estrategia infalible para que todos acabásemos pasando por caja para llevarnos una o dos botellitas a casa.

La Geria

El caso de la región vitivinícola de Lanzarote, La Geria, es un tanto especial, pues en pocos lugares la cultura del vino ha creado un paisaje tan especial y espectacular que merezca una visita. Además, también hay varias bodegas que conocer, yo mismo estuve en las de la marca El Grifo, la más antiguas de la isla.

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Pero eso, que también es muy interesante, se lo contaré otro día...

PD.: Olvidé decir que la foto de la fábrica Guiness la he tomado de su página web.

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sábado, 11 de octubre de 2008

Comer en las calles del mundo (y II)

(Este artículo es continuación de este otro)

En Roma la comida callejera está cuasi monopolizada por las pizzerías que vendían el famoso plato italiano al peso, pero lo que yo recuerdo con rotundas salivaciones "a la Homer" son las heladerías, que justificaban tarde tras tarde (no fallaba ninguna) la fama de los helados italianos en todo el mundo. Además, había algo más allá del sabor con lo que es muy difícil competir: el placer de tomarse un helado sentado a la entrada del Panteón, en las escaleras de la Plaza de España o en los asientos junto a la Fontana di Trevi, observando a los turistas y disfrutando de una tarde soleada de mayo. Si no lo han probado les garantizo que, solo por eso, valdría la pena viajar a la Ciudad Eterna.

Si pensamos en comer en París lo que nos viene a la mente son pequeños bistrós en el Barrio Latino o Montmartre, pero los puestos callejeros son también una opción y en ellos el rey es el muy francés crep, pero en dura batalla con la no menos gabacha baguette. Recuerdo a esta última de mi primer viaje a la Ciudad de la Luz, siendo poco más que un adolescente que recorría las calles más "rojas" de Montmartre con la sensación de estar haciendo algo malo y muy atrevido. Las baguettes se vendían como bocadillos de vaya usted el qué, pero fuese lo que fuese en abundancia y con el pan untado en toneladas de mantequilla, indigestas y casi peligrosas, pero he de reconocer que muy ricas.

Las crepes llegaron años después, primero en un café a la orilla del Sena, cerca de Notre Dame (la verdad es que en París los "escenarios naturales" son de primera) y más tarde, en un fin de semana romántico, en los Campos de Marte, junto a la Torre Eiffel, en un puesto callejero que, como todos los de la ciudad, estaba atendido por un inmigrante. Lo bueno de estos creps es que te los preparan en el momento, delante de tus ojos, con lo que están bastante buenos aunque las materias primas no sean, probablemente, de primera.

Y, por supuesto, pocos sitios mejores en el mundo para cenar que frente a la torre metálica parisina, con toda su iluminación encendida en una agradable noche de otoño.

En Alemania la primera opción son, por supuesto, las salchichas, casi un "plato nacional" en una gastronomía que tampoco destaca por su delicadeza. Además, hay miles de sitios de comida turca más o menos sofisticados (por lo general no demasiado sofisticados) que también pueden ser una buena idea. No obstante, como de lo turco ya hablamos en la entrega anterior hoy quiero recordar las espléndidas salchichas, servidas casi siempre sin el panecillo típico del perrito como, por otra parte, aconsejaba su tamaño imponente.

Solía haber muchas variedades entre las que elegir, especialmente si el puesto era de los grandes, más parecidos a una enorme caravana que al tenderete típico; además se acompañan de patatas fritas o incluso de algunas cosas algo más complejas y se ofrecían con otro montón de diferentes y sabrosísimas salsas.

En cuanto a los marcos incomparables... la mejor salchicha que probé fue en Berlín (que para algo es la capital, digo yo) en un enorme puesto callejero junto a la famosa Isla de los Museos del Spree y después de habernos quedado literalmente boquiabiertos por el Museo de Pérgamo.

Voy terminando y ahora hablaré del fracaso, de aquella ciudad en la que no me atreví a disfrutar de la comida callejera: El Cairo, la apasionante capital egipcia (nótese que no digo bella, no es exactamente bella aunque les recomiendo encarecidamente que no dejen de visitarla). Pero El Cairo es peligrosa, no tanto por la delincuencia que es escasa como en la mayor parte de los países árabes, como por lo que se ha dado en llamar "la maldición de los faraones": una terrible dolencia que, no obstante, se puede curar con las dosis adecuadas de Fortasec, pero que aun así puede atarnos, en un sentido casi literal, a la taza del WC (que fino lo he dicho) durante un día entero o más.

La maldición de los faraones es un mal casi inevitable, cual plaga bíblica nos atacará hagamos lo que hagamos, pero aún así debemos tomar precauciones y entre ellas las dos principales son usar agua embotellada casi hasta para ducharnos, y huir como alma que lleva el diario de toda comida que no ofrezca unas mínimas garantías, al menos para nuestros occidentales y pusilánimes ojos. De todas formas, no creo que eso les suponga un excesivo sentimiento de pérdida: si visitan algún mercado de comida de los que se encuentran por las calles cairotas, con la comida (¡incluso pescado!) expuesto a la ferocidad de los más de 40 grados a la sombra encima de una mesa de madera sin siquiera acompañarla de un poco de hielo... A uno no se le abre el apetito, la verdad.

Y ya como cierre, lo que nos queda por disfrutar: Japón (vea los mejores hoteles de Japón a los mejores precios) y sus miles de bares de sushi (soy un apasionado del sushi), de los que todo el mundo habla cuando vuelve de allí y que hemos visto en los documentales de viajes cuando hablan de el Tsukiji, el mercado mayorista de pescado de Tokio, junto al que hay, al parecer, decenas de lugares en los que probar tan exquisito manjar a precios casi de risa.

Espero poder contárselo algún día.
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jueves, 11 de septiembre de 2008

Cuando hay que saber guardar nuestra cámara

El consejo fotográfico que quiero darles hoy es un tanto paradójico, porque lo que quiero pedirles o recomendarles es, precisamente, que no hagan fotografías.

Me explico: si hay un denominador común de todos los destinos turísticos que he visitado es que hay algunos lugares o algunas cosas de las que no es posible hacer fotos. Y no se puede en primer y obvio lugar porque está prohibido, y eso debería bastarnos como turistas educados y respetuosos que somos, pero sobre todo porque las fotografías, y muy especialmente los flashes que son necesarios para obtenerlas, pueden perjudicar a aquello que estamos intentando retratar como obras de arte, algunos monumentos, cuadros, estatuas...

Pero a pesar de las prohibiciones y de los guardias de seguridad o vigilantes que en muchas ocasiones intentan evitarlo, seguro que todos han visto, como yo, las miriadas de flashes en los más variados e inapropiados lugares.

Recuerdo que en Egipto esto era especialmente sangrante: ante la pasivididad de los muchísimos vigilantes, tan abundantes como poco inclinados a cualquier cosa que requiriese un esfuerzo y que no reportase un beneficio económico inmediato, lo turistas martilleaban con sus flashes cualquier cosa que se pusiese en su camino, desde las pinturas de un templo de 3.000 años hasta cualquier pieza de museo; incluso fui testigo, aunque les parezca increíble de como un tipo le hacía un retrato a la máscara de Tutankamon con el flash a toda pastilla y a menos de medio metro de distancia. Mientras, un cansino vigilante repetía unos poco metros más allá "no photo, no photo", más como si fuera una salmodia budista que realmente preocupado de lo que decíao de hacerse obedecer.

Lo más llamativo del tema, desde mi modesto punto de vista, es que de todos estos lugares, objetos o piezas de arte podemos obtener postales o imágenes por precios ridículos en el lugar en el que están expuestas, o encontrarlas por internet, normalmente con una calidad muy superior a la que nosotros vamos a alcanzar con nuestro horroroso flash directo.

Así que les animo a ser respetuosos, en primer lugar con las propias obras de arte, en segundo con los propietarios legítimos de cada una de ellas cuyo patrimonio no tenemos derecho a destruir, y en tercero pero no menos importante, con las generaciones futuras que tienen derecho a disfrutar de ese monumento, esa estatua o ese cuadro en, al menos, el mismo estado de conservación que le ha permitido a usted disfrutar de esa belleza.

PD.: La foto la he tomado de esta página web, gracias a su autor.
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viernes, 20 de junio de 2008

Mis recomendaciones para una semana en Nueva York

Un grupo de amigos se marcha una semana a la Gran Manzana y me comprometí en su día a mandarles un correo con mis recomendaciones personales para tan estupendo viaje. Sufriendo un horroroso ataque de envidia y de nostalgia, les mandé ayer este texto:

Aunque una semana no es mucho y hay 100.000 cosas que ver, voy a contaros las que se me ocurran como imprescindibles, aunque al final esto es, como casi todo, cuestión de gustos.

Lo más importante es que os llevéis buenas zapatillas y muchas ganas de pasear, pues Nueva York es, sin duda, una ciudad que se disfruta mucho a pie. Podréis andar durante horas sin aburriros disfrutando de los edificios, las calles, lo variopinta que es la gente, las tiendas...

Casi cada barrio de Manhattan tiene su particular encanto para el paseo, puesto que tenéis poco tiempo no dejéis de patearos la 5ª Avenida (y el cercano Rockefeller Center), el Soho, Chinatown, Wall Street y el Downtown, Park Avenue... Recorrer todo lo que os den las piernas de Broadway, por ejemplo, un paseo chulísimo de varias horas es ir desde el inicio de Broadway, al sur de la isla, hasta Times Square, que está a la altura de la calle 42.

Otro es caminar por el borde del Hudson a la hora del atardecer, terminando en Battery Park, al sur de Manhattan, viendo como el sol se pone sobre el río y New Jersey.

Y por supuesto, teneís que patearos bien Central Park, no completo, que en una semana es imposible, pero sí que debéis dedicarle algunas horas. Están muy bien la zona de The Lake, con vistas preciosas de los rascacielos que hay al sur del parque; o el Reservoir que es el lago más grande de Central Park y la gente utiliza su orilla como circuito para hacer footing. También hay que subir al Belvedere (un curioso castillo de pega) y, por supuesto, pasar un rato tirado por el cesped de las praderas viendo como disfrutan los neoyorquinos del parque (y si puede ser con un perrito caliente en la mano, mejor).

COSAS DE GRATIS

Aunque Nueva York no es una ciudad barata (al cambio actual del dólar casi sí) hay algunas visitas gratuitas que realmente valen la pena y no debéis dejar de hacer, por ejemplo, coger el ferry a Staten Island, que sale del sur de Manhattan y ofrece algunas de las mejores vistas de la ciudad. Lo recordaréis porque lo usaba la Sra. de Banderas en Armas de mujer.

Otro sitio al que es gratis entrar y está realmente bien es la Biblioteca Central, en la esquina de la 41 con la 5ª. Para empezar, es un edificio precioso y la sala de lectura es una auténtica maravilla, además, brujuleando un poco por su interior podéis ver cosas tan increíbles como una auténtica Biblia de Guttemberg.

Justo en la parte trasera de la biblioteca está Bryant Park, que es uno de los rincones más encantadores de Manhattan: un parquecito entre los rascacielos con sillas y mesas para que se siente la gente y en el que los neoyorquinos leen (hay libros a disposición de la gente) y juegan al ajedrez, las damas o el backgammon.

Tampoco os podéis perder la Grand Central Terminal, una de las dos estaciones de tren en el centro de Manhattan (la otra está bajo el Madison Square Garden) y que es un edificio de impresionante belleza en el que resulta muy divertido para ver pasar la gente. En su interior hay una galería de alimentación maxipija a la que os recomiendo echar un vistazo. Hablando de cosas pijas y aunque parezca muy tópico, hay que entrar en Tiffany's, echar un vistazo a la tienda y acordarse de la deliciosa Holly Golightly.

También es gratis, por supuesto, cruzar los puentes a pie. El mejor para darse un paseo es el de Brooklyn, tanto por lo bonito que es el propio puente como por las vistas. Por la tarde es muy agradable, pero las mejores fotos de Manhattan las podréis sacar por la mañana prontito.

Por último, una visita gratuita e interesante (quizá la palabra sea emocionante) es una pequeña iglesia del S XVIII, la Capilla de San Pablo, que hay justo al lado de la Zona Cero y que, a partir del 11S, se convirtió en un lugar muy especial que tenéis que conocer.

MUSEOS

NYC es una de las ciudades mejor equipada en cuanto a museos del mundo, desde mi punto de vista hay dos que son los más importantes: el Metropolitan y el MOMA. También os recomendaría visitar el Guggenheim pues el edificio de Frank Lloyd Wright es una maravilla (creo que podéis entrar y ver la rotonda desde abajo sin pagar nada, pero mola más subirse al último piso y bajar desde allí).

El Metropolitan tiene una cantidad increíble de cosas y os podriáis pasar días dentro, algunas recomendaciones para una visita más rápida son: las salas con pintura impresionista, que tienen varios cuadros tremendos de Van Gogh; un templo egipcio que está dentro del museo, en una sala con una cristalera enorme con vistas a Central Park; el patio de un castillo español que tienen allí montado; un precioso jardín chino... todo esto dentro del edificio.

El Metropolitan tiene una peculiaridad llamativa: si quieres entras gratis, si no puedes dar un donativo, para lo que te sugieren la cantidad de 15 dólares. Pensad que estáis representando a España y no me seáis roñicas y dad algo :-).

El MOMA es mucho menos grande pero también muy interesante, hay varias cosas que os recomendaría no perderos y que podéis ver sin necesidad de pasar mucho tiempo en el museo: la "Noche estrellada" de Van Gogh, que es uno de los cuadros más bellos del mundo; "Las señoritas de Avignon", de Picasso; y las obras de gran formato de Pollock. Los viernes por la tarde la entrada al MOMA es gratis.

Un museo muy interesante es el de Ellis Island, que era el lugar al que llegaban los inmigrantes que venían en barco desde Europa. Se visita en la misma mañana que la Estatua de la Libertad cogiendo un ferry desde Castle Clinton (no tiene nada que ver con Bill o Hillary) y es impresionante.

Para algunos de los museos y otras cosas hay una tarjeta que se llama City Pass y que sale muy bien de precio.

MÁS

Visita absolutamente imprescindible es la cima del Empire State Building, para esto os recomiendo ir por la tarde y quedaros allí viendo la puesta de sol primero y Nueva York por la noche después, pasará un buen rato pero os garantizo que será inolvidable.

Otra visita nocturna que no podéis dejar de hacer es las ir a ver las vistas de Manhattan desde el pie del puente de Brooklyn. Hay dos lugares desde los cuales las vistas son maravillosas: una plataforma a la izquierda de un restaurante de lujo al pie mismo del puente; y un pequeño parque entre los puentes de Brooklyn y Manhattan.

Un lugar al que también hay que ir es Union Square, que es una de las plazas más animadas de la ciudad. Para los bibliófilos, hay un Barnes & Noble que es una gozada, con Starbuck's dentro incluído.

En Times Square hay un hotel, el Marriott, en un rascacielos impresionante y que tiene en su último piso un bar y restaurante rotatorio con vistas fantásticas de la ciudad. El restaurante es intocable (más de 100 $ por persona hace años) pero yo creo que vale la pena subir al bar, pagar lo que sea por una coca cola y disfrutar del lugar. Además, el interior del edificio también es muy llamativo.

Bueno, hay mil cosas más, pero ahora no se me ocurren y tampoco tendréis tiempo para todo.

Espero que lo disfrutéis mucho, me dáis mucha envidia.
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