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martes, 22 de septiembre de 2009

Cinco consejos para tomar fotografías de personas en nuestros viajes

Todos los fotógrafos y todas las guías de fotografía viajera suelen coincidir en que las personas, los “indígenas” si me permiten la expresión, son uno de los motivos más interesantes en la fotografía viajera. Pero, ¿se pueden tomar fotos de la gente a nuestro alrededor sin más?

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En muchas ocasiones sí, pero no siempre y, además, es bueno seguir ciertos métodos así que vamos a ver unas cuantas ideas o consejos que pueden ayudarles a hacer esto sin buscarse problemas:

1. ¿Es legal? Mejor dicho: ¿qué es legal?
Normalmente sacar fotografías de personas en la calle es legal, ya que si se está en un espacio público no se puede esperar tener privacidad. No lo es, por ejemplo, si se trata de personas que, aun al alcance de nuestra cámara, se encuentren en un espacio privado.

Tengan en cuenta también que hay países en los que las normas de seguridad hacen, por ejemplo, que esté prohibido sacar fotografías de policías o soldados.

2. ¿Qué papel tiene el sujeto en la foto? Pida permiso si es el protagonista
En cualquier caso, es obvio que no es lo mismo hacer una foto de una catedral ante la que pasa alguien que simplemente será un elemento más en la composición, que un primer plano de una persona.

Si su ocasional modelo tiene un papel protagonista debe pedirle permiso, no se preocupes: si lo hace de una forma amable y educada lo más probable es que no haya ningún problema. Y todavía es más importante pedir permiso a los padres (caso de estar cerca, claro) si nuestro modelo es un niño.

3. Tenga algo de dinero suelto preparado
Hay personas que están en la calle para ser fotografiados (entre otras cosas), pero que esperan obtener de ello una cierta recompensa económica. Ejemplo de ello son los artistas callejeros, desde los “gladiadores” a la entrada del Coliseo hasta las insufribles “estatuas humanas” cada vez más abundantes en Madrid.

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No tendrán ningún problema en que les saquen una foto, pero hay un pacto no escrito (y que muy probablemente ellos tampoco explicitarán antes de la toma) por el que tras la fotografía (o incluso antes) tendrá que darles una pequeña propina y lo más recomendable es hacerlo.

Del mismo modo, en algunos países como Egipto ese pacto no escrito se extiende a prácticamente toda la población, así que aunque usted pida permiso y se lo den no se extrañe si luego quieren dinero.

4. Respete los noes y las prohibiciones
Es hora de asumirlo: esa foto no le iba hacer ganar un World Press Photo ni saldrá en la portada del Times suponiendo unos ingresos de miles de euros, así que no pasa nada si le dicen que no, simplemente dese la vuelta y siga disfrutando de su viaje y de hacer fotos.

Y si está usted en un lugar en el que a la gente no le gusta que le hagan fotografías respete su deseo. Por ejemplo, para los amish en Estados Unidos es realmente un problema que usted les apunte con su cámara así que no creo que valga la pena hacerles pasar un mal rato para luego enseñar el “trofeo” a sus amigos. Y esto puede plantearse e igualmente debe respetarse en determinados lugares donde esté prohibido hacerlas.

Ser respetuoso siempre hará mejor su viaje.

5. ¿Y que hay de las fotos robadas?
Personalmente, creo que se pueden “robar” algunas fotos (sacarlas sin que su protagonista se de cuenta) y no pasa nada, pero en este caso también deben evaluarse las condiciones en las que sacamos la fotografía, el uso que le vamos a dar y cómo queda nuestro involuntario modelo en ellas, es decir, no creo que pase nada si usted roba una foto de alguien en un mercado, pero la cosa cambia (siento lo burdo del ejemplo) si se trata de un mujer en una postura descuidada y con un toque sexy.

Y la cosa también cambia si es para “uso personal” o si la vamos a colgar de internet o en un blog como este que, al fin y al cabo, está expuesto al público. Además, tenga en cuenta que ser pillado “robando” fotos en un ambiente más o menos hostil también puede acabar resultando problemático.

Por último, un buen consejo para “robar” esas fotos pero no hacerlo de una forma agresiva es dejar que la gente entre en sus encuadres en lugar de ir a buscarlos, es decir, si está en el sitio adecuado puede elegir la imagen que le interesa reflejar y esperar a que un sujeto adecuado pase por allí, al fin y al cabo, será él quién habrá tomado la decisión de cruzarse en su fotografía.

PD.: Tomo algunas ideas (y la idea genérica del artículo) de este post de Gadling, aunque amplio con mi experiencia personal y mis reflexiones.
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martes, 15 de septiembre de 2009

¿Son (somos) los turistas un estorbo para los turistas?

El pasado domingo comentábamos en Estamos de fin de semana la lista de los destinos más sobrevalorados del mundo tal y como fue publicada en Times Online y que, ya que estamos, les recuerdo: Stonehenge, Petra, el Coliseo, Machu Picchu y Angkor Vat.

Como verán, el listado es de primera y recibía una crítica bastante dura centrada, sobre todo, en que se trata de lugares o monumentos que habitualmente están llenos de gente. En realidad creo que el artículo era en parte un juego, puesto que su intención es promocionar un libro sobre destinos turísticos menos explotados, “El camino menos transitado”, pero sí que hay algo de cierto en que en muchas ocasiones la acumulación de visitantes hace que sea más difícil disfrutar de un monumento o de un lugar.

Dicho de otro modo: ¿Son (somos) los turistas un estorbo para los turistas?

Planteada la cuestión en estos términos hay varias reflexiones que me vienen a la
cabeza: la primera es que en muchas ocasiones, no siempre, bajo ese tipo de razones hay una concepción del turismo como algo que afortunadamente ya hace mucho tiempo que no es: un producto de lujo, elitista y reservado a unos pocos.

Es obvio que si más gente puede viajar habrá más gente en muchos de los lugares a los que vayamos, que además si nos interesan a nosotros es probable que interesen a otros muchos. Resumiendo: tendremos que aguantarnos.

¿Hasta que punto afecta esto a nuestra experiencia? Pues depende, en esto como en todo se puede tener mejor o peor suerte, como ya comentamos por aquí hay actitudes para viajar que pueden estropear el viaje a cualquiera que pase por allí, pero también hay gente que viaja civilizadamente e incluso que puede ayudarnos en un momento dado.

Y también es cuestión de “trabajarse” un poco el viaje para evitar en lo posible que nos ocurra esto, para lo que se me ocurren algunas ideas sencillas:

- Procure evitar las temporadas altas.
- Huya de los grupos organizados y de las visitas organizadas.
- Siga horarios “alternativos” (por ejemplo, los museos suelen tener menos gente poco antes del cierre y los monumentos tampoco suelen estar tan transitados al abrirse). También puede aprovechar horas como las de la comida.
- Obviamente, mejor viajar entre semana.
- Dedique más tiempo a cada lugar, así encontrará “huecos” en los que no haya tanta gente.
- No deje de visitar los lugares más conocidos, pero quizá no es necesario que haga por completo el itinerario que marcan en todas las guías de viaje.

En cualquier caso, y como ya comenté en la radio, el buen viajero tiene que aprender a saborear algunos lugares a pesar de que la experiencia no sea todo lo solitaria y agradable que nos gustaría, probablemente nunca estaremos solos en la Capilla Sixtina, así que concentrémonos en las pinturas y olvidemos lo que nos rodea.
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lunes, 24 de agosto de 2009

Cuando viajar y fotografiar es un asunto de pareja

Estoy preparando un viaje con unos amigos (ya les contaré más detalles cuando llegue el momento) y ayer mismo uno de ellos me avisaba de que mi afición por la fotografía me podía costar tener que dar alguna carrera “si te paras media hora a hacer una foto”.

La verdad es que ir acompañado de un fotógrafo aficionado debe ser algo de lo más molesto: ahora me paro aquí, ahora doy la vuelta por allí, me agacho me levanto me subo a un banco, vamos a quedarnos media horita que la luz será mejor… Y las que más lo sufren son nuestras parejas, pacientes seres que han depurado el arte de “esperar un minuto que hago una foto” hasta llevarlo a un grado digno de todo encomio.

No obstante, tampoco conviene abusar más de lo necesario de la paciencia de nadie, así que me han parecido especialmente adecuados (y divertidos), los consejos que he encontrado en Backfocus
(no recuerdo cómo, lo siento), un blog sobre fotografía que parece bastante interesante y que desde ahora está en mi RSS.

Los consejos del autor del artículo, Miguel Michán, son estos (no dejéis de leer las explicaciones más detalladas en la fuente original):

- Ve al viaje con los deberes hechos, planifica.
- Aprovecha los amaneceres, tendrás un mínimo de dos horas hasta que tu pareja se despierte y podrás reservarle el atardecer a el/ella.
- No hagas fotos porque sí.
- Hazle fotos a tu pareja.
- Regálale una cámara. (Éste lo ha recomendado una lectora en los comentarios, pero he de decir que a mí no me ha funcionado mucho).
- Estas de vacaciones, que se note, descansa.

Además, de mi propia cosecha añadiría un par más:

- Obtén algún resultado tangible después del viaje: haz ampliaciones, prepara un libro de los que ofrecen todas las webs de revelado, incluso una presentación que colgar de la web o mandar por correo… algo que se pueda “tocar”, que puedas compartir con tu pareja, que él/ella disfruten como propio y que también sirva para recordarles ese estupendo viaje.

- Intenta explicarte: si tu pareja no es aficionada a la fotografía no sólo se aburrirá esperándote sino que, además, no entenderá qué necesidad hay de hacer todas esas gilipuerteces que haces cámara al ristre, si le cuentas que cruzas la calle para que salga tal o cual cosa o que la foto está mucho mejor si haces esto y lo otro, seguirá necesitando paciencia y siendo un santo o una santa, pero quizá se sienta algo más implicada en el tema y, sobre todo, le cueste algo menos ser comprensiva o comprensivo.

Y, sobre todo, que no se nos olvide que, como bien dice Miguel, “el mundo no se va a acabar por que un día dejes la cámara colgada del hombro y te limites a disfrutar del lugar, la compañía y todo lo demás”.
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jueves, 9 de julio de 2009

Un enfoque nuevo(?) de los sitios sobre hoteles

Estamos en una época en la que cada día está más de moda los sitios hechos por los usuarios y con opiniones “de la calle“, es decir , emitidas por no profesionales que se agrupan en espacios como Tripadvisor.

Así que, en este entorno, no deja de ser paradójico que aparezca una nueva web que nos ofrece exactamente lo contrario: opiniones e información sobre viajes (concretamente sobre hoteles) creada por profesionales y que se precia de obtenerse sin mediación comercial alguna, sin rebajas en los precios y sin premios de ninguna clase.

Se trata de Oyster.com, una página que ha nacido con bastante fuerza (es decir, con un importante respaldo económico) y que, ya sea por eso o por el modelo de negocio que se ha planteado, ha captado cierta atención en los medios, por ejemplo de Newsweek.

Como les digo lo peculiar del sistema es el recurso a los profesionales: Oyster contrata a periodistas de viajes con experiencia y les manda a una turné de varios días o semanas en la que tienen que juzgar varios hoteles. La compañía paga las cuentas completas y no acepta ningún tipo de beneficio, regalo o rebaja en los precios de tarifa.

Lo que podríamos denominar "objetividad de la vieja escuela" (que ya sabemos que no siempre era objetiva), pero también un conocimiento más profundo de lo que se juzga, con un trabajo más meditado y concienzudo que el que puede hacer (se supone) un viajero “del común”.

La verdad es que el trabajo sobre los pocos destinos que por ahora se cubren (Miami, Aruba, Jamaica y la República Dominicana, con Nueva York y Las Vegas como prometedores “coming soon”) es muy completo: se analizan un montón de hoteles, se los clasifica en diferentes categorías (familiares, románticos, con vistas...) se los fotografía (las imágenes no son de calidad excepcional pero sí muy explicativas y hay muchísimas de cada hotel), se les pone notas…

En resumen, un trabajo profesional en el mejor sentido del término y, cuanto menos, una fuente más para tomar decisiones sobre nuestros viajes.
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jueves, 19 de febrero de 2009

Sorteos para viajar gratis (o casi gratis)

Sin despegarse de su teclado puede usted lograr algunos viajes por la gorra (o, mejor dicho, a cambio de algunos datos personales), sólo tiene que encontrar los sitios para participar en sorteos y, por supuesto, tener algo de suerte.

A través de la interesante página Tiempo de Crisis (bueno, más que interesante creo que habría que decir útil) he encontrado para ustedes algunas de estas páginas en las que se están celebrando sorteos con los que puede viajar por medio mundo.

Por ejemplo, pueden conseguir noches de hotel gratis en establecimientos de Novotel en los cuatro continentes (como me toque el de Hong Kong a ver que hago) simplemente entrando en esta página y siguiendo los pasos que se le irán indicando.

La propuesta de las pastillas Fisherman es algo más complicada: un viaje en el que se recorrerá buena parte de Europa para visitar París, Amsterdam y Berlín y que terminará en la localidad alemana de Weeze para participar (bueno, espero poder escaquearme si me toca el viaje) en la Strongmanrun, una peculiar carrera.

El fabricante de automóviles Tata se ofrece a llevarnos nada más y nada menos que a su país de origen, la mítica y misteriosa India, en lo que seguro que sería un viaje absolutamente inolvidable y, además, todavía más inolvidable si no nos cuesta nada más que rellenar un sencillo formulario.

Más cercano y más modesto, pero también muy interesante, es el viaje que nos ofrece la revista Aire Libre, a través de la cual podemos conseguir un fin de semana en plena Sierra de Cazorla en los apartamentos Cristo del Consuelo, para ello tienen que mandar un correo a esta dirección (concurso@airelibre.com) con sus datos de contacto.

Y s¡ lo que le gusta son las grandes ciudades no deje escapar la oportunidad de pasar un fin de semana en Nueva York o en otra metrópolis tan interesante como Londres.

Sólo queda decir una cosa: ¡Suerte!
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lunes, 9 de febrero de 2009

Viajes e idiomas: donde ir a aprender otra lengua

Aunque Matador Network nos dan siete razones para viajar a Chile a aprender español, a mí me parece que el lugar más apropiado para ello es España, y tengo motivos obvios para ello. No obstante, la realidad es que hoy por hoy el país con más hispano - hablantes en todo el mundo es México... seguido de Estados Unidos. Eso sí, no sé si México resulta hoy un lugar idóneo como para plantearse una estancia larga y en zonas fuera de lo más habitual de los circuitos turísticos.

En cualquier caso, y al menos por ahora, España sigue siendo un referente cultural indiscutible en el plano del idioma por razones como el Instituto Cervantes o la potencia de nuestra industria editorial, así que es probable que Valladolid o Salamanca (por poner dos ejemplos de ciudades universitarias en las que se hable un castellano sin demasiado acento) resulten los lugares idóneos para aprender español para un extranjero.

Sin olvidar por supuesto Madrid, ciudad en la que quizá se pierda algo de cierta cercanía de provincias (y lo que eso implica en oportunidades para hablar) pero que a cambio ofrece la vida cosmopolita y la oferta cultural de una gran ciudad europea.

¿Y para aprender inglés?

Desde hace ya bastantes años se han generalizado los viajes para aprender inglés de españoles, habitualmente (pero no sólo) en edad de estudiar que buscan pasar un tiempo en un país de habla inglesa. Lo más normal en estos casos viene siendo elegir Inglaterra o Irlanda, supongo que por ser los más cercanos y por la influencia que eso podía tener en los precios, unos precios, por cierto, que ahora serán bastante competitivos en el Reino Unido tras la caída de la libra.

El mayor problema de esos destinos es, a mi juicio, que en las épocas estivales en las que estos viajes suelen hacerse estaban tan repletos de españoles (no sé si lo seguirán estando con la crisis) que era muy sencillo esquivar la "obligación" de hablar inglés, especialmente en el entorno académico en el que pasaremos muchas horas, pero también en las actividades de ocio que habitualmente desarrollaremos en compañía de nuestros compañeros de escuela o academia.

Por eso mi consejo es buscar un lugar en el que la densidad de estudiantes españoles sea la menor posible, y se me ocurren dos más lejanos (EEUU y Canadá) y uno algo más cercano, la pequeña isla de Malta, aunque en ésta última parece ser que cada día hay más compatriotas aprendiendo idiomas.

No conozco Malta, aunque sí me han hablado muy bien de ella, y tampoco Canadá (bueno, Canadá sí, pero sólo el pueblecito horrible junto a las Cataratas del Niagara), así que lo que les puedo recomendar con conocimiento de causa es que viajen a Nueva York para aprender inglés, porque fue lo que yo hice.

Ya saben los lectores de este blog que soy un enamorado de la Gran Manzana, pero además de mi pasión personal trataré de darles algunas razones para que vean que el consejo es bueno:

- Tal y como les vengo comentando, considero un punto muy importante a favor de Nueva York que hay muy pocos estudiantes españoles; sí hay bastantes hispanos, pero eso me parece evidentemente menos problemático.

- En su escuela o academia neoyorquina encontrará estudiantes de muchos países diferentes, yo por ejemplo tuve compañeros de Suiza, Alemania, Holanda, Corea, Brasil, Israel... Eso es un gran entrenamiento para el oído, y más práctico de lo que en realidad piensa, ya que lo más normal durante su vida (en viajes, en el mundo de la empresa) será que practique el inglés con personas que, como usted, no lo han aprendido como lengua materna.

- Nueva York es una ciudad por la que pasa gente de todo el mundo y en la que es muy difícil identificar a alguien como forastero a simple vista, así que la gente se dirigirá a usted como a un conciudadano más, sin e se ha blar pa u sa do con el que les ha bla mos a los ex tran ge ros. También eso resulta un entrenamiento excelente.

- Y, por supuesto, la ciudad tiene un interés cultural difícilmente comparable, es bellísima y, en definitiva, su estancia allí será inolvidable.
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lunes, 2 de febrero de 2009

Seguridad en los hoteles: ¿Qué hacer con nuestras cosas cuando salimos de la habitación?

Leo en Gadling un preocupante artículo sobre las cajas fuertes de los hoteles que, al parecer, tienen sus puntos débiles. Además de que no siempre se trata de los modelos más seguros del mercado hay un pequeño problema que se engrandece dependiendo del país: estas cajas suelen tener una "puerta de atrás" (traduzco del inglés "backdoor", no sé si en castellano hay algún término más adecuado) pensada para los casos en los que el huésped pierde la llave u olvida el código de seguridad que él mismo ha definido.

Una posible solución (sólo razonable si usted viaja mucho y siempre con cosas de valor) son los candados de Milockie, que quizá puedan ahorrarnos algún disgusto, aunque personalmente creo que la seguridad debe empezar mucho antes, evaluando antes de salir qué necesitamos llevarnos realmente.

En cuanto al dinero, ya hemos comentado en alguna ocasión que en la medida de lo posible hay que utilizar las tarjetas de crédito y viajar con cantidades limitadas de dinero en metálico. Si aun así tenemos que hacerlo y nos encontramos en un país en el que no es recomendable llevarlo encima yo les sugeriría distribuirlo por la habitación en diversos escondites en cada uno de los cuales pondremos una cantidad pequeña de dinero.

Informándome sobre el tema he encontrado una serie de consejos en la página del hombrelobo (sí, a mi también me ha llamado la atención el nombre) que aporta algunas ideas interesantes. Aunque él habla de seguridad en un sentido más amplio me centro en los que se refieren a la seguridad de nuestras pertenencias:

- Nunca colocar el cartel de “Limpiar habitación”, es una señal perfecta para que posibles ladrones sepan que no hay nadie dentro. El servicio de habitaciones ya sabe cuando estáis fuera sin necesidad de ese cartel.
- Si la habitación ya está arreglada y salís fuera, colocad el cartel de no molestar y dejad la TV encendida, para que parezca que hay alguien en la habitación. También cerrad ventanas y cortinas.
- Usad la caja de seguridad de la habitación. Si no hay, usad las cajas de seguridad de la recepción para colocar cosas de valor (prácticamente todos los hoteles tienen cajas de seguridad en la recepción) [Y si la hay recordad la idea del candado].
- Usad maletas rígidas con combinación, y mantenerlas cerradas cuando salís de la habitación. - - Personalmente, yo guardo todo dentro cuando estoy fuera de la habitación, con la combinación puesta (...).
- Por supuestísimo, no dejar cosas de valor a la vista, y menos ordenadores, joyas, cámaras y similares.

En cualquier caso, tampoco debemos ponernos psicóticos: por lo general los hoteles no son tan inseguros y su personal es de una contrastada profesionalidad. Eso sí, alguna de las ideas de este artículo son fáciles de poner en práctica y, al fin y al cabo, siempre estaremos un poco más tranquilos.
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domingo, 25 de enero de 2009

Las 10 cosas más útiles que llevarse a un viaje

Veo un artículo en Matador Network sobre las cinco cosas que pueden sacarte de un problema cuando estás de viaje, pero aunque es útil su lista se me queda un poco corta y hay algunas cosas cuya practicidad tampoco tengo tan clara. El caso es que ese pequeño artículo me ha dado la idea de hacer mi propia lista de cosas útiles cuando estás de viaje. Como pueden ver, la he extendido a diez, debe ser que como me voy haciendo mayor cada vez necesito más objetos que me ayuden a superar los estragos de la edad.

La lista es la siguiente y, como todas estas listas incluye algunas obviedades sin las que creo que no estaría completa; he pensado en objetos que sirvan con cualquier clima y, por tanto, valgan para todos los destinos:

1. Documentación en regla
Esta es la principal obviedad, pero la de veces que nosotros mismos o algún amigo nos hemos dejado la documentación necesaria en casa o hemos descubierto el día antes de salir que teníamos el DNI caducado. Así que si van a viajar, y muy especialmente si van a hacerlo a extranjero o en avión, no olviden comprobar que tienen al día todos los papeles.

pasaportes


2. Una buena guía
Comprada y al menos ojeada antes de salir y que sea útil en la ciudad, la región o el país que piense visitar. Creo que es una gran ayuda a la hora de seleccionar lo que quiere ver y, desde luego, puede serlo también para otros aspectos prácticos del viaje. Por cierto, no es necesario que sea una guía editada como tal por una editorial (aunque a mí me gustan) si usted prefiere informarse a través de la red hágalo, lo importante es viajar informado, sea de una u otra forma.

3. Cámara de fotos
Si es usted aficionado a la fotografía no hace falta que se lo diga, pero si no lo es piense también en coger una cámara y amontonar algunos recuerdos del viaje de los que seguro que disfruta mucho a la vuelta.

4. Una tarjeta de crédito (con fondos, claro :-)
La mayor parte de las dificultades o eventualidades que puedan surgirle durante un viaje se solucionarán con dinero o necesitarán dinero para solucionarse, una tarjeta de crédito es prácticamente un seguro de vida cuando estamos fuera de casa. Además, pague todo lo que pueda con su tarjeta: se ahorrará cambiar de moneda (y el coste que esto comporta) y viajará con menos dinero en metálico, es decir, más seguro.

5. Un teléfono móvil (con saldo, claro :-)
Los móviles son sin duda uno de nuestros aliados más preciados cuando surge un problema y un canal comodísimo de comunicación con casa y con otros compañeros de viaje, haya o no haya emergencias. Si viaja al extranjero recuerde activar el servicio de roaming y enterarse de qué compañía local le ofrece las tarifas más competitivas.

6. Fortasec o similar
No digamos ya si viajamos a países en los que las condiciones sanitarias no son óptimas (por ejemplo Egipto o Marruecos, que son dos destinos habituales para los españoles) pero incluso en lugares más cercanos y con mejor nivel de vida es normal que nuestro estómago sufra: el propio viaje, los cambios de horario, la cocina diferente, el agua diferente... Y pocas cosas hay más incómodas si estamos de viaje que una buena diarrea. Un medicamento que solucione de raiz el problema es, se lo aseguro, un bien muy preciado en algunas ocasiones.

7. Toallitas de bebé o, en su defecto, kleenex
No es necesario que estemos sufriendo problemas estomacales para apreciar la utilidad de unas toallitas de bebé que en caso de apuro pueden servirnos para muchas cosas: limpiarnos, limpiar algo que vayamos a usar, refrescarnos y, por supuesto, para lo que están pensando. Si se nos acaban que el paquete de kleenex no falte de nuestra mochila.

8. Una mochila
Por supuesto, para llevar todo lo demás de la lista y lo que podamos comprar de la forma más cómoda y menos cansada y dejando nuestras manos libres para hacer fotos, apoyarnos, tocar las cosas de las tiendas, comer o, simplemente, andar más cómodos.

9. Una gorra o sombrero
Un artilugio más útil de lo que pueda parecer: nos protege del sol y también de la lluvia... y si lo elegimos bien nos da ese look de viajero experto tan cool :-).

10. Gafas de repuesto
Obviamente, esto sólo en caso de usar gafas, y muy especialmente si es miope. A partir de cierto grado de miopía sin gafas es muy incomodo pasear por la calle y practicamente imposible disfrutar de un viaje en el que queremos VER cosas. Puede que llevemos años usando las misma gafas sin problemas, pero ya saben ustedes como son las Leyes de Murphy, así que no sería tan extraño que esas mismas gafas que han sobrevido hasta varios terremotos se rompan el segundo día de unas vacaciones... y sin una óptica a en cientos de kilómetros a la redonda.

Incluso en el caso de que logre hacerse con un nuevo par, las incomodidades que le provoque el asunto pueden realmente fastidiarle un viaje y la solución es tan sencilla como poner una de sus gafas viejas en una funda dura en el fondo de la maleta. Yo creo que vale la pena, ¿no?

PD.: Las fotografías son del Consulado de Nigeria en Hong Kong, está página web, DKV Seguros y FreeFoto.com.
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sábado, 6 de diciembre de 2008

Viajes para los que tienen un poco más difícil viajar

Esta semana se ha lanzado una iniciativa que creo que merece como mínimo una pequeña reseña: la agencia Viajes AcceSIbles, una página en internet dedicada a ofrecer viajes a personas con discapacidad que, habitualmente, tienen un poco más complicado disfrutar del turismo.

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Así, todos los servicios que se ofrecen (transportes, alojamientos y actividades varias) están adaptados para ser usados por personas que tengan algún grado de discapacidad, incluso los responsables de la iniciativa aseguran que un equipo de sus trabajadores ha visitado cada uno de los hoteles que se ofertan para comprobar el auténtico grado de accesibilidad de las instalaciones.

Por ahora sólo se ofrecen hoteles en España, pero está previsto incluir establecimientos en Roma, Venecia y Florencia en los primeros meses de 2009.

Como digo, la iniciativa, que ha puesto en marcha la Corporación ONCE a través de su empresa Viajes2000 me parece muy positiva, pero creo que en este momento le falta perfeccionar el funcionamiento de la página web, cuya accesibilidad debe ser uno de los pilares del proyecto según sus propios responsables y que en este momento me parece más bien poco usable en algunos aspectos, pero por supuesto eso es algo que todavía se puede mejorar.
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martes, 2 de diciembre de 2008

Hotel en oferta en Nueva York

Puede que no les parezca barato, pero les aseguro que un hotel en el centro de Manhattan, a tres calles de Central Park, entre la Sexta y la Séptima Avenidas, de categoría alta y con servicios como piscina cubierta, guardería, spa o gimnasio por sólo 170 euros la noche es poco menos que un chollo.


Pues bien, esa es la oferta para los tres primeros meses del año que viene en el Le Parker Méridien, a la que ya puede accededer a través de Travel Ticker.

No sólo eso, pagando 50 $ más podrá disfrutar de una habitación con vistas sobre el Parque; y por sólo 100 $ de suplemento llegará a la junior suite con vistas al skyline de la ciudad más interesante y maravillosa del mund.

Más sobre Nueva York en este blog.

Opiniones sobre el hotel en Trip Advisor.

Página web del hotel.

Vía Hotel Chatter.

La fotografía es de la piscina del hotel y está tomada de la propia web de Starwood Hotels.
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domingo, 23 de noviembre de 2008

Once (+1) trucos infalibles para la fotografía de paisajes

Los paisajes son uno de los motivos clásicos de la fotografía y uno de los retos a los que con más asiduidad nos enfrentamos como fotógrafos viajeros, raro es el viaje en el que no tenemos la oportunidad de hacer una buena fotografía viajera y, por tanto, transmitirles estas once ideas que he encontrado en la Digital Photography School me parece particularmente interesantes. Además, añado una última de cosecha propia. Empecemos:



1. Aumente al máximo la profundidad de campo
Es una apuesta segura en la fotografía de paisajes: cierre el diafragma de su cámara tanto como le sea posible y consiga una gran profundidad de campo. También debe considerar la opción de usar objetivos que favorezcan esta posibilidad como los grandes angulares.

2. Utilice un trípode
Usar un trípode le servirá para poder prolongar el tiempo de obturación sin problemas (y así poder cerrar el diafragma y seguir el truco 1) y también para cuidar al máximo la composición.

3. Busque un punto de atención
Casi todas las fotografías necesitan uno y las paisajísticas también, además en este caso es más fácil que, ante un paisaje impactante, nos dejemos llevar por la belleza del lugar y se nos olvide este "detalle".

4. Preste atención al primer plano
Introducir elementos de interés en el primer plano dará profundidad a sus imágenes y las dotará de una personalidad diferente. Además, lo más probable es que le ayuden a mejorar la composición.

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5. Tenga un ojo puesto en el cielo
O incluso los dos, puesto que un buen cielo con nubes o en un atardecer puede ser un elemento protagonista en una buena fotografía de paisajes. En este caso considere muy detenidamente la exposición e incluso evalue la posibilidad de dejar todo lo que esté por debajo de la línea del horizonte reducido a un mero "skyline".

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6. Capture el movimiento
¿Movimiento en un paisaje? Sí, los paisajes están llenos de movimiento: el agua, el viento y otros elementos pueden dotar a su imagen de una dinámica que le ayudará a sorprender.

7. Introduzca líneas que introduzcan
Las líneas que se desplacen hacia el fondo de la imagen son otra buena herramienta para dar profundidad a su fotografía y para guiar los ojos de los que las contemplen, si tiene la oportunidad no deje de utilizarlas.

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8. Trabaje con la meteorología

Las distintas condiciones meteorológicas pueden darle al mismo paisaje apariencias realmente diferentes, así que trate de aprovechar las mejores si tiene la oportunidad e incluso de trabajar las distintas posibilidades en un mismo lugar.

9. Aproveche las "horas doradas"
La luz alrededor de la salida y la puesta del sol es la mejor para prácticamente cualquier tipo de fotografía, pero esta norma es todavía es más cierta, si cabe, en el caso de la fotografía de paisajes: la luz dorada que resalta los colores, las sobras alargadas que dan profundidad... ¡Vale la pena madrugar!

10. Cuidado con el horizonte
Preste atención a dos elementos clave respecto de la línea del horizonte: que no "caiga" hacia ninguno de los dos lados de la imagen y que no esté situada en el centro (vean más sobre la regla de los tercios en este artículo).

11. Cambie su punto de vista
Aunque cada día y cada hora del día el mismo paisaje es diferente no deje de investigar nuevas posibilidades para sus fotografías, muchas veces será mejor que su imagen tenga un aspecto menos de "puzzle", si me premiten la expresión, y resulte más original.

+ 1. Introduzca elementos que ayuden a "medir" el paisaje

Una casa, una valla, algunas personas... Puenden ser elementos que destruyan lo idílico de un paisaje, pero también pueden ayudar a quién observe su fotografía a percatarse de su grandiosidad, así que evalúe usarlos si tiene la posibilidad.

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lunes, 3 de noviembre de 2008

Experiencias viajeras: el baño turco

Los viajes también tienen sus ritos, ceremonias de cumplimiento prácticamente obligatorio que hemos de realizar en cada destino que visitamos, como si de una peregrinación se tratase: algunos son sencillos, como tirar la moneda a la Fontana di Trevi o meter la mano en la Bocca della verita; otros solo podemos cumplirlos tras una larga cola, como la de los que en Santiago esperan para abrazar al Santo.

Y si uno va a Estambul, uno de los ritos que no debe dejar de celebrar (aunque hay otros, es ciudad de muchos ritos) es pasar por un baño turco y someterse al relajante tratamiento de mounsieur el masajista, que suele ser un señor no muy agraciado y de otomano mostacho que nos da una auténtica paliza, eso sí, muy relajante.



En mi viaje a la ciudad turca cumplí con la "obligación" del baño turco, como no, y para hacerlo elegí uno que parecía bastante serio porque, aunque quizá sea una tontería, ir a un sitio público a despelotarse y que le hagan a uno un masaje puede generar una cierta dosis de desconfianza. Así que pensando en esto y también en que según la guía de viajes era de los más bonitos de la ciudad nos fuimos al Cagaloglu, muy conocido en Estambul y que, además, se construyó en 1741, lo que hacía la visita aun más interesante.

Fue todo un acierto, ya que se trata de unos baños realmente hermosos y con un ambiente muy especial: no es lo mismo relajarse bajo una cúpula antigua y rodeado de mármoles que hacerlo en una moderna y aséptica sauna. Además, y contra lo que cabría esperar, había muy poca gente, así que durante algunos ratos toda la sala era para nosotros dos (me acompaña un amigo), lo que resultaba la mar de agradable.

La cosa empezaba en unas pequeñas habitaciones con puerta de madera en las que te desnudabas y guardabas la ropa, luego cerrabas con llave y te la llevabas junto con un enorme llavero metálico, pensado para no perderla durante el baño. Creo que también cogías en ese momento una especie de palangana metálica para ir echándote el agua por encima y, por supuesto, una minúscula toalla con la que, una vez dentro del baño, te tapabas las vergüenzas, como dirían los antiguos.

Imagen 2

Nos recomendaron que comenzásemos por una pequeña sala muy caliente, bastante similar a sauna a la que estamos acostumbrados pero sin ser de madera. Allí el calor era poco menos que insoportable, así que no aguantamos demasiado y pasamos a la zona central, donde resultaba algo más moderado. Al poco de estar allí llegaron los maromos bigotudos de los que hablaba antes y empezó el masaje propiamente dicho, realizado con abundancia de agua y que acababa con un enjabonamiento que le hacía a uno sentirse como un coche en pleno túnel de lavado.

No soy experto en el tema, así que quizá sea necesario que un buen masaje sea un poco brusco como el que nos propinaron, el caso es que cumplió su misión relajante y tonificante. Después, uno podía quedarse todo el tiempo que quisiera dentro de la sala, respirando los vapores y la tranquilidad del lugar. Lo hicimos durante un rato para luego salir de nuevo y seguir relajándonos con un te caliente.

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Pero lo mejor de todo, al menos para mi, fue el afeitado posterior, con un barbero de los de toda la vida que trabajaba en el mismo establecimiento y que nos hizo un apurado perfecto como solo puede hacerse a navaja. Eso sí, declinamos educadamente la oferta cuando nos preguntó si queríamos que nos recortase los pelillos de la nariz con las mismas tijeras que llevaba un buen rato haciéndoselo a todo el mundo .

Cuando salimos de nuevo a las calles de Estambul habíamos pasado un par de horas dentro del edificio de los baños, ya era hora de cenar y en nuestros cuerpos y nuestras mentes teníamos la sensación y el sabor de haber viajado no sólo a otro país, sino también y sobre todo a otra época.

Por supuesto, no dejen de cumplir con el rito si tienen la oportunidad.

PD.: Las fotos son de la propia página de los baños Cagaloglu

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Aprender a comportarse: normas etiqueta en los viajes

Todos nos hemos enfrentado a situaciones en nuestros viajes en las que no sabíamos que hacer o en las que no sabíamos reaccionar a lo que se hacía a nuestro alrededor. Recuerdo, por ejemplo, una noche en Nueva York en la que me presentaron a una mujer filipino-americana que casi se mea de risa cuando le estampé un par de besos en sus mejillas, afortunadamente conocía España y reconoció mi "exceso" como algo habitual por aquí.



Pero en algunas ocasiones saltarnos el protocolo local puede ser engorroso, vergonzoso o incluso peligroso, y no me refiero a obviedades como no hacer cochinadas en un sitio público sino a muchos otros detalles que podrían arruinarnos un viaje. Y, claro, las diferencias entre los países occidentales no dejan de ser más o menos anecdóticas (aunque eso no quita que sea mejor conocerlas), pero en otros casos pueden ser realmente importantes, por ejemplo si viajamos a un país musulmán.

Para ayudarnos en estos menesteres ha nacido una página, Travel Etiquette, que en una serie de artículos bastante breves y no demasiado difíciles de leer (a pesar de que están en inglés) nos transmite algunas normas básicas de comportamiento, vestuario, notas sobre la conveniencia o no de dar propinas y en qué cantidades...

Imagen 3

Tomemos como ejemplo el artículo sobre Egipto, un destino bastante habitual para los turistas españoles pero del que nos separa un abismo cultural. ¿Qué nos aconseja Travel Etiquette? Pues algunas cosas muy razonables: moderación en el vestir, especialmente las mujeres; reducir las muestras de cariño y eliminar las muy efusivas (y más entre personas del mismo sexo); y algunas curiosidades como que mostrar las suelas de nuestros zapatos resulta allí de muy mala educación.

Por cierto, el artículo sobre España demuestra un conocimiento un tanto superficial en algunos campos (y creo que puede lograr cabrear a mucha gente), pero trato de mirarlo desde un punto de vista "neutral" y, pese a sus carencias, creo que sería de ayuda para alguien que viniese de fuera y no conociese en absoluto nuestra sociedad.

Vía Gadling.

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martes, 7 de octubre de 2008

WuTravel, una web interesante (y que me pone publicidad)

Sorprendentemente, los responsables de WuTravel se han puesto en contacto conmigo para que forme parte de su programa de afiliados y colocar publicidad en este modesto blog. Por supuesto he aceptado más por la ilusión que me hace la cosa en sí que por el dinero, que me temo que no me voy a hacer millonario de esta. Así que desde ayer pueden ustedes ver un par de banners publicitarios a la derecha y en el futuro puede que encuentren también algún otro soporte o enlaces relacionados (siempre convenientemente advertidos, no se preocupen).

Además de lo poco que me pagan, resulta que tras echarle un vistazo me parece que WuTravel es una web bastante interesante para aquellos que quieran viajar a Asia, pues ofrece un sistema de comparación de precios de hoteles de todo el continente que permite búsquedas sencillas por países y por ciudades y que, una vez chequeado en qué web se ofrece el mejor precio, nos remite a ella para hacer la correspondiente reserva.

La página es de una empresa de Singapur y resulta muy completa en su ámbito, que por ahora es la mayor parte de Asia: así como destinos destacados podemos encontrar el propio Singapur y Camboya, China, Hong Kong, India, Indonesia, Japón, Macao, Malasia, Nepal, Filipinas, Corea del Sur, Taiwan, Tailandia o Vietnam; y también de Australia y Nueva Zelanda o de islas del pacífico como Fiji, la Polinesia Francesa o las Maldivas (todos estos enlaces están patrocinados).

En resumen, creo que es una opción que deben valorar y consultar si van a viajar a la zona.

PD.: Aunque el hecho de que la mayoría de los hoteles ofertados está en Asia y eso lo haría bastante difícil, me parece oportuno aclarar que este pequeño acuerdo no tendrá ninguna influencia en los futuros contenidos de este blog, ni por lo que respecta a su selección ni por el posterior tratamiento editorial. Por si alguien se lo preguntaba.

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Ocho consejos para mejorar su propia seguridad al volar

Todos tenemos la percepción de que es prácticamente imposible salir con vida de un accidente aéreo. Desde luego, como bien nos ha demostrado el dramático suceso que hemos vivido hace bien poco en Madrid, las probabilidades son muy escasas, pero hoy he encontrado una página en la que se nos ofrecen unas cuantas ideas que, por poco que sea, incrementan nuestras posibilidades de, o bien no sufrir un accidente, o bien salir con vida de él (aunque es obvio que esto dependerá más de otros factores) o bien no sufrir algún percance en determinadas circunstancias de vuelo más habituales de lo que nos gustaría.

Los consejos están en la web Air Safe, que además incluye otras informaciones interesantes, por ejemplo los nombres de compañías aéreas que llevan desde 1971 sin sufrir un accidente fatal. Obviamente, esta información también hay que valorarla en su justa medida, ya que por razones puramente estadísticas las grandes compañías tienen mucho más difícil mantener un registro como éste de casi 47 años sin accidentes, que las pequeñas que operan muchos menos vuelos.

Pero volviendo al tema del inicio, los consejos de los que les hablaba son estos:

1. Vuele sin escalas
Como por desgracia hemos podido comprobar en el accidente de Barajas, el despegue y el aterrizaje son los momentos con más peligro de cualquier vuelo, así que si podemos minimizar en nuestros viajes la cantidad de salidas y llegadas a aeropuertos reduciremos una parte del riesgo

2. Elija aviones grandes
Hay dos razones para esto: el diseño y el mantenimiento de los aviones de más de 30 pasajeros son todavía más estrictos; además, en caso de siniestro la estadística demuestra que en los aviones más grandes las tasas desupervivencia son mayores.

3. Atienda a las instrucciones de seguridad de las azafatas
Sí, son aburridas y las hemos oído mil veces, pero en cada modelo de avión las salidas de emergencia están ubicadas en un lugar diferente y su vida puede depender de saberlo.

4. No ponga objetos demasiado pesados en el portaequipajes sobre su cabeza
Si su vuelo atraviesa una zona de turbulencias y hay objetos pesados en el portaequipajes estos pueden resultar más peligrosos de lo que parece. Si su equipaje de mano pesa mucho hable con la tripulación y que lo coloquen en otro lado.

5. Mantenga el cinturón puesto mientras está sentado
De nuevo de cara a las turbulencias, mantener nuestro cinturón de seguridad puesto puede ahorrarnos un disgusto y, en algunos casos, incluso salvarnos la vida.

6. Escuche y obedezca a la tripulación
La primera función de las tripulaciones en los vuelos es velar por nuestra seguridad, así que siga sus instrucciones en todo momento.

7. Cuidado con el alcohol
El interior de los aviones tiene una presión equivalente a la de una ciudad a unos 1.000 metros sobre el nivel del mal, con lo que el alcohol puede afectarle algo más de lo normal o de lo que le afectaría al nivel del mar. Además, es obvio que no es el lugar para "marcarse un melendi", como se le llama ahora. Aunque no lo parezca, su actitud puede ponerle en riesgo a usted mismo y al resto del pasaje.

8. Concéntrese en usted mismo
En situaciones de emergencia como una evacuación siga las instrucciones de su tripulación y abandone el avión lo antes posible. Manténgase concentrado en su propia situación y no en la del resto del pasaje o en otras circunstancias.

En cualquier caso, me parece adecuado recordar aquí que, a pesar de lo tremendo de sucesos como el que se ha vivido hace tan poco en Madrid y del impacto emocional que tienen en todos nosotros, el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro estadísticamente hablando. Los accidentes ocurren, por desgracia, y la seguridad absoluta es imposible en éste como en otros ámbitos, pero no debemos olvidar que, además de práctico y bello, volar es extremadamente seguro.

Vía The Travelers Notebook
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domingo, 31 de agosto de 2008

Cómo enseñar sus fotografías de viajes (y no matar de aburrimiento a nadie en el intento)

Lamentablemente ha llegado el final de agosto y con él llega también el final de la mayoría de las vacaciones, ahora es el momento de mostrar a nuestros amigos las fotos que hemos hecho de esas exóticas playas, esas hermosas ciudades o esos pequeños y encantadores pueblos de montaña.

Pero todos hemos sufrido sesiones aburridísimas de algún amigo que nos ha contado su viaje a cualquier parte en centenares de soporíferas fotos, así que hay que procurar no seguir ese ejemplo y que las sesiones en las que mostramos nuestras vacaciones no sean un peaje que obligamos a pagar a nuestras amistades sino una ocasión de disfrutar de buenas fotos ofrecidas en un formato interesante.

Así, exponer nuestras fotos puede y debe ser considerado un paso más del proceso creativo, si me permiten la cursilería, y por lo tanto hay que prestarle la atención que se merece. Por eso, hoy les ofrecemos una serie de pequeños trucos para que sus sesiones de fotos viajeras mejoren y sus amigos no huyan despavoridos cuando les menciona la posibilidad de un "pase" en su casa.

1. Seleccione a fondo
Este es el principal "mandamiento" en estos menesteres: debe hacer una selección muy estricta de todas sus imágenes, dejando sólo aquellas que realmente valga la pena mostrar y pensando en que no debe prolongar la exposición durante demasiado tiempo. El problema del exceso de fotografías es todavía más agudo con las imágenes digitales: como cada disparo no implica un coste como en el caso de los carretes tiramos más y más fotos, así que en su selección no debe eliminar sólo las imágenes defectuosas, sino que también las que sean muy parecidas, las que se repitan sobre el mismo motivo, aquellas que no sea fácil integrar en una narración coherente...

2. Cuente una historia, ordene
La mejor forma de aburrir a la gente es mostrar una larga serie de fotografías sin orden ni concierto alguno, así debe ordenarlas de forma que cuenten una historia que pueda seguirse. Lo más fácil y que siempre funciona es un orden cronológico, desde el inicio al fin de su viaje, pero también puede hacer "capítulos" según los distintos lugares visitados, las actividades que hayan desarrollado o incluso por días.

3. Adáptese a su público
Piense en los gustos e intereses de aquellos a los que ha de mostrar sus fotos y, en la medida de lo que sea posible, adapte su presentación a ellos: más arte si a sus amigos les interesa, animales para aquellos que les gusten, comida si son glotones...

4. Mezcle monumentos, personas, paisajes...
Sin caer en el desorden del que hablamos en el punto 2 lo mejor es que durante su presentación vayan alternandose distintos tipos de fotografías: paisajes, retratos, monumentos, de forma que resulte más variada y entretenida.

puerto


5. No se conceda demasiado protagonismo
Creo que lo más aburrido del mundo son esas presentaciones en las que lo único que se ve es "nosotros delante de esto, nosotros delante de aquello, nosotros con este, nosotros aquí, nosotros haciendo una cosa y la contraria...". Incluso si ha seguido nuestros consejos para hacerse fotos viajeras es mejor que recuerde que el protagonista de la presentación no es usted, sino el viaje.

6. Piense en su presentación a la hora de hacer las fotos
Si mientras está usted haciendo el viaje tiene en mente que luego quiere mostrar las fotografías eso hará que tenga otra actitud, más alerta y seguro que encontrará imágenes que pueden servirle para esto o aquello en sus presentaciones. Piense que todo es el mismo proceso que se inicia incluso antes del viaje y que acaba cuando muestra sus fotos. Por ejemplo, un cartel puede dar una información valiosa dentro de su presentación.

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7. Elija un programa y conózcalo en profundidad
Hay multitud de programas que permiten hacer este tipo de presentaciones de una forma más o menos sencilla y rápida, algunos incluso son gratuitos como el Photo Story 3, pero más allá de recomendarles uno u otro mi consejo es que trabajen siempre con el mismo y lo conozcan en profundidad, lo que les permitirá trabajar de forma más eficaz y les ayudará a desarrollar un cierto "estilo personal".

8. No maree, no se complique
Todos esos programas le ofrecen una gran variedad de transiciones entre imágenes que pueden dotar de expresividad e interés a su exposición, pero si las usa con demasiada "alegría" pueden convertir su presentación en algo bastante mareante y en la que las verdaderas protagonistas, las fotos, acaben pasando desapercibidas.

9. Cuidado con la "selección musical"
Puede parecer una tontería pero elegir un fondo musical adecuado es más difícil de lo que parece, procure que se adapte al ritmo que quiere imprimir a su exposición y tampoco es mala idea que tenga alguna relación con las imágenes que está mostrando (poner música propia de los distintos lugares que aparecen en las fotos siempre le dará "sabor" a la exposición), y recuerde que su canción favorita puede ser estupenda, pero no siempre será la más adecuada para servir de fondo a sus fotos.

10. ¡Haga un libro!
Otra forma algo más tradicional de mostrar nuestras fotografías es ponerlas en un álbum, algo que ahora es mucho más fácil y divertido hacer gracias a las aplicaciones que nos permiten crear nuestros propios libros a través de la red y recibirlos cómodamente en casa. Esta opción puede ser menos espectacular que una exposición con música y cuidadas transiciones, pero no necesitará de una pantalla para mostrarlo y, además, tendrá un recuerdo más especial de sus vacaciones.
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miércoles, 13 de agosto de 2008

Ya puede llevar champú de su equipaje de mano

Vía Tu experto descubro una práctica idea que puede ayudarnos en nuestros viajes: jabón para el pelo presentado como prácticas hojas de papel. La ventaja es, obviamente, que con eso podemos llevar el champú en nuestro equipaje de mano sin problemas con las restrictivas normas de seguridad respecto a las botellas de líquidos en el interior de los aviones.

El enlace de Tu experto nos llevaba a una tienda americana en internet, desde ella no pueden hacer envíos a España, así que les recomiendo pasarse por Amazon, donde podrán conseguirlo por seis dólares y medio (más gastos de envío, claro). De paso, también es posible comprar jabón en el mismo formato.

Puede que el jaboncito este les parezca una chorrada (y desde luego tampoco es un invento de ayer) pero piensen en lo práctico que puede ser, sobre todo en viajes de larga distancia que nos pueden tener 24 horas dando tumbos por esos aviones y aeropuertos de Dios.
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domingo, 10 de agosto de 2008

20 trucos para ahorrar dinero en sus viajes

Travelers Notebook es una interesante web sobre viajes que suele publicar listados de trucos sobre los más variados temas, siempre alrededor del turismo, claro. Uno de los últimos nos ofrece 21 trucos para ahorrar dinero en nuestros viajes, y algunos de ellos son verdaderamente muy buenas ideas, así que les resumo los que tienen sentido por estas latitudes y añado otros de mi propia cosecha:

1. Planifique con tiempo
Si es posible tener claro cómo y cuando va a ser su viaje con el suficiente adelanto es probable que pueda ahorrar dinero al adquirirlo con antelación, ya que muchas agencias ofrecen descuentos en estos casos. Además, eso le puede permitir ajustarse mejor en las fechas (hay importantes diferencias de precio entre volar un día antes o uno después) y ahorrar también ahí.

2. Pida descuentos
A muchos el regateo nos resulta difícil, pero la realidad es que en muchas ocasiones podemos lograr descuentos si sabemos negociarlos, por ejemplo, cuando estamos mucho tiempo en el mismo alojamiento o si somos parte de un grupo grande.

3. Utilice una buena tarjeta de crédito
Para empezar hay que tener en cuenta las comisiones si decidimos comprar a crédito: las diferencias entre las que ofrecen unas empresas y otras pueden ser un primer modo de ahorrar. Por otro lado, hay tarjetas que nos ofrecen devolver parte de lo gastado, bien sea en dinero o en descuentos para ciertos tipos de compra, en una situación en la que gastamos más de lo normalcomo un viaje pueden ser un método de ahorro.

4. Pague con tarjeta de crédito en lugar de cambiar
Si nos encontramos en un país cuya moneda no sea la nuestra pagar con tarjeta de crédito todo lo que podamos es un método ideal de ahorrarnos las comisiones bancarias que nos cobran por cambiar moneda.

5. Elija malos horarios
Todos hemos visto cuando vamos a comprar nuestros billetes de tren o avión (sobre todo en los aviones) que hay vuelos a horarios imposibles que resultan más económicos. Sí, ya sé que hay pocas cosas más tristes que un aeropuerto de madrugada, pero si dada la naturaleza de nuestro viaje nos lo podemos permitir ésta es una excelente manera de ahorrar.

6. Busque y compare... precios
Entre agencias de viajes por el mismo paquete, entre distintos hoteles de la misma ciudad, entre diferentes vuelos, entre diferentes fechas... El turístico es un mercado con muchas empresas y muy competitivo y puede haber grandes diferencias de precio en servicios esencialmente idénticos. Como decía la publicidad: busque, compare y si lo encuentra más barato... cómprelo.

7. Comuníquese a través de internet
Bien sea a través del correo electrónico, de programas de mensajería o de aplicaciones de telefonía como Skype, utilizar internet para comunicarse con los que se han quedado en casa puede hacer que se ahorre cientos de euros en teléfono. ¡Y en prácticamente todos los sitios del mundo hay cafés o locutorios en los que conectarse!

8. Evite las tiendas de los aeropuertos
Sí, son prácticas, atractivas y muy socorridas si se nos ha olvidado algo... ¡y además los aeropuertos son tan aburridos! Pero la realidad es que las tiendas en las terminales suelen ser muy caras y, normalmente, también puede lograr que se descuenten parte de los impuestos habituales en cualquier otro comercio de la ciudad.

9. Utilice las city cards (o como se llamen)
Prácticamente todas las ciudades del mundo hay algún tipo de tarjeta turística con la que se puede entrar a varios sitios de interés (museos, monumentos, etc.) con importantes descuentos. Infórmese y podrá ahorrar unos cuantos euros.

10. La mejor manera de ahorrar dinero es... no perderlo
Sí, ya sé que parece una obviedad pero durante los viajes llevamos más dinero del habitual y no es tan extraño que se pueda perder. Además de ir con cuidado hay varias precauciones que se pueden tomar como lo que ya hemos comentado de utilizar más la tarjeta de crédito que el metálico, guardarlo en diferentes sitios de nuestra ropa o equipaje (así si lo perdemos o nos lo roban será sólo una parte)

11. Viaje en grupo
Ser parte de un grupo suele permitir hacer viajes más económicos que si se viaja en solitario, para empezar hay gastos que se pueden compartir como el alquiler de un coche, también es posible que nos hagan descuentos en algunos sitios y, finalmente, nos permitirá acceder a formas de alojamiento que al final resulten más económicas como las casas rurales o los apartamentos.

12. Viaje fuera de temporada
No siempre será posible, claro, pero en algunos destinos viajar fuera de lo que se considera la "temporada alta" puede suponerle ahorrarse hasta un 50%. Si tiene la opción, no lo dude.

13. Elija alojamientos en los que pueda cocinar
Uno de los grandes gastos de nuestros viajes suele ser la alimentación: desayunar, comer y cenar todos los días en restaurantes al final cuesta mucho dinero (siempre que no se trate de un "todo incluido", claro) incluso aunque no nos dejemos aconsejar por la Guía Michelin a la hora de elegir restaurante. Si nos alojamos en un apartamento o una casa rural en la que podamos hacer parte de las comidas tenga por seguro que ahorraremos bastante dinero.

14. No haga regalos
Vale, quedaremos fatal pero... ¿ha contado usted la cantidad de dinero que se gasta en comprar chorradas para familiares y amigos? Y si quiere demostrarles que se acordaba de ellos siempre puede mandar postales, que también son un recuerdo bonito.

15. Gorronee
Utilice las casas de sus familiares y amigos para alojarse, pero no abuse o no le dejarán volver :-).

16. Descubra los días del espectador o los días gratis
Muchos museos y no pocos espectáculos tienen días gratuitos o con importantes descuentos: el Prado de Madrid tiene entrada libre los domingos y en el MOMA de Nueva York te ahorrabas los 25 dólares de la entrada si ibas el viernes por la tarde. Es probable que haya colas y seguro que encontramos más gente de la habitual, pero no deja de ser una oportunidad de ahorrar.

17. Vaya en transporte público
Use el transporte público para moverse por la ciudad (en lugar del coche privado o los taxis) y, además, procure informarse de las formas para obtener un precio más económico por viaje: el metro de Nueva York, por ejemplo, ofrece tarjetas semanales y mensuales a un precio muy interesante y en los transportes de Madrid hay bonos de 10 viajes cuyo precio también es ventajoso.

18. Si va en coche, conduzca de una forma razonable
A pesar de lo que dicen los políticos una conducción ahorrativa no es sinónimo de ir más despacio, pero sí es cierto que controlando mejor el vehículo y teniendo en mente el consumo podemos ahorrar un porcentaje importable de combustible, lo que al final se traduce en bastante dinero. Pueden ver algunos consejos interesantes al respecto aquí.

19. Medite sus decisiones y no se arrepienta después
Pocas cosas habrá más costosas que algo que finalmente no nos guste: una mala comida será un gasto decepcionante y un hotel que luego tengamos que cambiar será un gasto doble y una incomodidad de primera, así que lo mejor es que lo pensemos bien, que nos informemos al máximo y que procuremos no cometer errores.

20. Olvide (casi) todo lo anterior
Sí, porque lo importante del viaje no es ahorrar unos pocos euros sino disfrutar. Entre racanear hasta aburrirnos mortalmente y derrochar hay un espacio óptimo que hay que saber encontrar, y obsesionarse con el dinero no suele ser el mejor camino. Ahorre, pero que eso no arruine sus vacaciones.
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lunes, 28 de julio de 2008

El tamaño (de nuestro equipaje de mano) sí importa

Veo que varios medios se han hecho eco de un teletipo de EFE sobre los diferentes pesos y tamaños que las distintas compañías aéreas permiten como "equipaje de mano" en sus vuelos. Aunque en principio me ha sorprendido ver el tema en las versiones digitales de los periódicos, he de reconocer que la cuestión no es baladí (y menos aún unos pocos días antes del gran éxodo vacacional de agosto) ya que quién más quién menos todos tratamos de evitar facturar nuestras maletas cuando viajamos en avión dado lo incómodo del trámite y los posibles riesgos de pérdida o extravío.

Así que me he puesto a buscar por la red para tratar de ofrecerles un resumen y que tengan claro lo que pueden o no pueden llevar como equipaje de mano si en los próximos días van a viajar en avión, como harán tantos miles de personas.

Lo primero que hay que tener en cuenta son las normas de seguridad, que por razones bastante obvias (y que tendemos a olvidar a pesar de las muchas vidas que se han perdido ya) son bastate estrictas por lo que a los equipajes de mano se refiere. Hay prohibiciones más comprensibles como que no se puedan llevar explosivos o hachas, y otras que resulta más difícil entender como las restricciones a los líquidos. Como la lista es bastante larga creo que lo mejor es que la consulten en la propia página de Aena.

En cuanto a los tamaños de las maletas o bolsas, la cosa también es compleja, la mayoría de las aerolíneas se decide por un tamaño que no exceda los 115 centímetros en la suma de alto, ancho y y profundidad, pero lo distribuyen de distinta forma. Por ejemplo, Iberia, Air Europa, Air Comet, Lan, Avianca, Air France o KLM se deciden por una distribución de 55 x 35 x 25; mientras que Ryanair, EasyJet, Vueling, Lufthansa, Air France, Blue Air, Air Berlín o Korean Air se decantan por el 55 x 40 x 20; Spanair defiende casi en solitario el 50 x 40 x 25, mientras que Air Canada es algo más generosa de lo normal con su 55x40x23, pero no tanto como British Airways (56 x 47 x 25) y, sobre todo, US Airways (66 x 35 x 28).

Por lo que se refiere a los pesos, lo más habitual es que el máximo permitido se mueva alrededor de los seis kilogramos, si bien algunas compañías no llegan y otras se alargan hasta los 12. En cualquier caso, como todos habremos comprobado en más de una ocasión, en la mayoría de los casos no se es muy estricto con esto, ya que habitualmente el equipaje de mano no llega a pesarse.

Y si la aerolínea de su próximo vuelo es europea no dejen de consultar esta lista, que está ordenada alfabéticamente y, por lo que he podido ver, perfectamente actualizada.

PD.: Parte de la información la he encontrado en la revista De Viajes, en un artículo que, justo es decirlo, se adelantó más de un año a la reciente información de EFE.
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lunes, 30 de junio de 2008

Yo estuve allí: 5 consejos (y medio) para hacerse mejores fotos en los viajes

Aunque a mi no me gusta salir en mis fotos viajeras, la realidad es que casi todos los turistas del mundo disfrutan haciéndose fotos junto a los grandes monumentos o paisajes que visitan. Está claro que la intención no es hacer algo muy artístico sino tener un recuerdo con el que podamos estar seguros de que no lo hemos soñado, de que en realidad estuvimos en el Vaticano, el Gran Cañón o la Torre Eiffel.

No obstante, aunque en esos momentos no nos sintamos como reporteros de la Agencia Magnum, sí que podemos tener en cuenta algunos detalles para que esas imágenes también nos resulten más satisfactorias. Así que aquí les dejo cinco truquitos y medio) que espero que les sean de utilidad la próxima vez que quieran inmortalizarse frente a una obra de arte o una maravilla de la naturaleza. Por supuesto, recuerden que esto no es una presentación académica ni estoy tratando de transmitirles normas, se trata sólo de algunas ideas personales.

1. La cámara no le reconoce, así que acérquese a ella.
Uno de los fallos más habituales en este tipo de fotografías es que, al tratar de que esa inmensa catedral entre en nuestra imagen y nosotros limitarnos a posar frente a ella acabamos siendo una irreconocible pulga en una esquina de la foto. Recuerde que lo que usted quiere es SU foto frente a tal o cual monumento, así que no se corte: acérquese a la cámara y ocupe el primer plano.

Por cierto, para hacer esto y que todo se vea bien enfocado le recomiendo que utilice una lente lo más angular posible (o la parte más corta de su zoom) y, si en su cámara se puede hacer, trate de que el disparo se haga con una apertura de diafragma pequeña para así aumentar la profundidad de campo. Aquí y aquí pueden aprender algo mas sobre este concepto, que es uno de los básicos en fotografía.

2. Quizá es demasiado grande pero... ¿y los detalles?
En cierto modo relacionado con el anterior, en muchas ocasiones resultará imposible que todo el monumento o el edificio entre en su encuadre y quede un hueco razonable para usted, en esas ocasiones (y en otras muchas, aunque por otras razones, como ser más original) mi recomendación es que busque un detalle que podrá ser más reducido pequeño pero igualmente significativo del lugar en cuestión.

3. Cuide la luz, use el flash de relleno
Aunque en muchas ocasiones el flash produce resultados muy poco satisfactorios, también hay momentos en los que les será verdaderamente útil, y uno de ellos es en este tipo de fotografías en las que le ayudará a equilibrar la iluminación entre los diferentes puntos de interés de la imagen, es decir, entre usted y ese monumento famoso. Del mismo modo, tenga en cuenta también los consejos habituales para los retratos como, por ejemplo, que el sol no esté fulminando los rostros de los retratados.

4. Busque, sea paciente, esté solo
Otra de las cosas que suele afear muchos de los "posados" viajeros es que aparezcamos en la foto rodeados de otros turistas, especialmente si estos también están posando y, al final, no se sabe bien quién es el protagonista de la instantánea. Para esto, como para casi todas las cosas en fotografía, hay un ingrediente imprescindible: la paciencia. En muchas ocasiones la foto buena necesitará que espere un minuto, o dos o cinco. Hágalo, no tenga prisa, el resultado vale la pena.

Del mismo modo, en muchas ocasiones vale la pena buscar un lugar o un punto de vista distinto: si hay cientos de personas haciéndose fotos desde un sitio determinado puede estar seguro de que todos hemos visto imágenes muy parecidas en un montón de ocasiones, así que no será muy estimulante verla por enésima vez. En conclusión: será mejor que busque otra perspectiva un poco más original, ¿no cree?

5. Cuide su composición
Tenga en cuenta algunos detalles, por ejemplo, no corte a sus modelos por las articulaciones (rodillas, tobillo o cintura); también recuerde probar a hacer la foto en formato vertical, muchas veces nos olvidamos de lo sencillo que es girar la cámara 90 grados, el cambio radical que eso supone en nuestras imágenes y las muchas posibilidades que nos ofrece. Trate también de que la imagen sea algo dinámica y procure evitar el típico posado cuyo resultado es tan poco natural: quizá pueda aprovechar un pequeño descanso o el momento en el que admiramos el monumento o cuando señalamos alguno de sus detalles.

5 y 1/2. ¿Es realmente divertida esa foto divertida?
Ahora viene algo que no sólo es una opinión personal sino que es una opinión muy personal: el primer turista que se hizo una foto "sujetando" la Torre Inclinada de Pisa era un genio, el 50.000.000.000 ya lo es bastante menos, de hecho, lo más probable es que esa fotografía sea algo tópico y aburrido.

Muchas de estas fotos nos las haremos delante de monumentos artísticos que han atravesado azarosos siglos para llegar hasta nosotros, son lo suficientemente bellos para que no sea necesario hacer el indio delante de ellos para que la imagen tenga interés y, además, yo creo que les debemos un cierto respeto: si lo de la Torre Italiana es bobo la foto que vi hacer un día a una turista "sujetando" entre sus dedos el pene del David de Miguel Ángel ya era de juzgado de guardia... En resumen, no haga fotos que nos den verguenza ajena.

Y, por favor, respete el patrimonio de todos, si se le pide que no use el fash frente a alguna obra de arte habrá poderosas razones para ello (sí, ya sé que por una foto no va a pasar nada, pero imagine que cada día disparasen miles de fotos con flash contra su rostro...) asi que no lo haga, por favor, sus hijos y sus nietos (¡y los míos!) tienen el mismo derecho que usted a disfrutar esa obra en perfectas condiciones dentro de unos años.
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