martes, 29 de abril de 2008

EasyJet regala un fin de semana en el "hotel de tus sueños"

Aunque se trata de unos sueños económicamente moderados ya que el valor máximo de la estancia no debe sobrepasar los 650 euros (que tampoco está mal para un fin de semana). Aún así, es fácil participar y además, sólo por hacerlo recibirán un descuento de un 10 % en su próxima compra en easyJet.com

Para entrar en el sorteo sólo hay que rellenar un sencillo formulario y elegir uno de los hoteles que easyJet ofrece a sus clientes en internet. Yo he elegido un hotelito con buena pinta en Venecia (el Ritz de Londres se pasaba holgadamente del presupuesto) a ver si con un poco de suerte puedo conocer la ciudad de los canales.

El plazo acaba el 16 de mayo y la cosa se celebrará ante notario el próximo día 19; los 10 ganadores recibirán la buena nueva por correo electrónico.
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lunes, 28 de abril de 2008

Descuentos en Barceló Viajes

La agencia de viajes en internet de Barceló empieza la campaña de rebajas para aquellos que tengan las ideas muy claras y reserven ya sus vacaciones. Si ese es su caso aprovéchese porque podrá obtener descuentos de hasta un 15 %.

La promoción termina el 31 de mayo y es para los viajes que se hagan entre el 1 de mayo y el 31 de octubre.

Vean aquí todos los detalles de la oferta.
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domingo, 27 de abril de 2008

Viajar con niños, una experiencia diferente (y maravillosa)

Acabamos de disfrutar de las primeras vacaciones en las que nos acompaña nuestra pequeña Laura, que tiene algo menos de 18 meses. Obviamente, no es que desde su nacimiento no hayamos tenido vacaciones (aunque de eso les podría contar…) sino que es el primer viaje con avión, hotel y demás aderezos turísticos habituales que hacemos con ella.

El destino elegido ha sido Lanzarote por la combinación de varias posibilidades que nos ofrece pero, sobre todo, por el buen tiempo que siempre prometen las Islas Canarias. Y hay que decir que las expectativas al respecto no se han visto defraudadas: el sol y un clima casi veraniego ha sido la tónica únicamente empañado por los dos últimos días de calima y con demasiado calor para nuestro gusto.

Como les digo es la primera vez que viajamos con Laura y quiero contarles algunos detalles curiosos que me llaman la atención; otro día (Dios mediante) haremos una guía práctica con algunas recomendaciones que la experiencia nos haya descubierto (básicamente para que, si se ven en las mismas, no paguen ustedes los errores de novato que nosotros hemos pagando), pero hoy vamos por detalles curiosos y divertidos y dejemos lo útil para más adelante.

Lo primero que me ha llamado la atención es que viajando con una niña pequeña todo el mundo es infinitamente más simpático contigo. El contraste puede deberse a que mi hija es la cosa más bonita y encantadora del mundo (:-); a que sin ella la expresión con la que me movía por ahí era la del último clasificado en el torneo “miss simpatía” del gremio de enterradores; a que los críos tocan la fibra más tierna de camareros, recepcionistas, asistentes de vuelo y personal del sector turístico diverso (y del resto de los turistas); o a una combinación de los tres factores anteriores.

Sea por lo que sea, nunca me he sentido tan bien atendido.

Lo segundo (y aquí los padres experimentados dirán “¡pardillo, pardillo!”) es que cualquier “operación” requiere una planificación y una logística que ríanse ustedes del Desembarco de Normandía: el carrito, la bolsa con los pañales, ropa por si vomita, ropa por si se va por la patilla, toallitas, medicinas variadas… todo para bajar a la piscina, por poner un ejemplo.

En parte como consecuencia de lo anterior y en parte por la propia naturaleza de las cosas infantiles, las “operaciones” toman mucho más tiempo del que deberían y del que estamos acostumbrados, así que cualquier cosa parecida a una planificación se irá al garete con enorme facilidad. Esto llega a un punto casi grotesco con las comidas: un poco más y nos instalan la habitación directamente dentro del buffet…

Por otro lado, pero también relacionado con el tiempo, los niños y en especial los más pequeños tenderán sin la menor maldad a hacer todo aquello que pueda ayudar a complicar, dificultar y retrasar nuestro viaje o, al menos, a hacerlo más incómodo: defecarán allí donde resulte más jodido cambiarles, tocarán ese botón rojo, vomitarán a la mínima oportunidad, llorarán en lo mejor del discurso… En esta tarea de fastidio son tan sistemáticos y perfeccionistas que empiezo a pensar que se trata de algún mecanismo genético para que les queramos menos (para el que lo dude: no funciona, les seguimos queriendo igual).

Y ya para terminar, la parte ñoña: viajar con tu hijo hace que el viaje sea una experiencia completamente nueva y diferente, de alguna forma nos reflejamos en su asombro y vamos descubriendo cada cosa como la descubren ellos: el mar, el avión, al ascensor con paredes de cristal… y encima con la conciencia clara de lo único que es ese momento y de cómo lo recordaremos en el futuro. Viajar con un pequeñín es, en suma, mezclar en un cóctel aparentemente imposible el placer de disfrutar algo por primera vez con los conocimientos y la experiencia que nos permiten paladearlo.

Como despedida y para poner un punto informativo le dejo este link con el último boletín de noticias de las páginas oficiales sobre turismo de Suecia, en el que se centran en las posibilidades que ofrece el país báltico para el turismo familiar y, sobre todo, con niños.

PD.: Por cierto, a partir de ahora y durante una temporada les iré contando muchas cosas de este viaje, algunas bastante interesantes (espero).
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domingo, 20 de abril de 2008

Donde Comer

Donde comer?? que es mejor un Paladar o un restaurante?? que precios tienen??, Esas son algunas de las preguntas habituales sobre este tema tan importante.

Para mi, es una opinión personal, las mejores comidas se dan en los Hoteles, es una cuestión de lógica, son los únicos que se pueden permitir tener de todo, relativamente fresco, y en abundancia . Dichos esto no dejo de reconocer que hay algunos sitos donde se come muy bien pero el precio ya no esta tan bien. Es decir, lo bueno, bonito y barato ....... pues que no.

Os paso una relación de sitios , no los he visitado todos, he tomado datos de Internet y de personas que conozco y que han estado en ellos. La mayoría son de La Habana, poco a poco y con la ayuda de todos podremos ir recopilando información.

EN LA HABANA

Los Nardos , quizás de los mas famoso , queda justo frente al capitolio

La Mina, en plena Habana Vieja

LA CORUÑA, esta en Centro Habana calle GERVASIO

DIN DON este esta en la calle 11 entre 78 y 80 en Playa,

EL PALENQUE en zona de Siboney

El laurel" cerca de la marina Hemingway, algo lejos de todo lo visitable

Paladar "La Guarida" esta en centro habana.

Flor de Lotto en el barrio chino

La Mina frente a la Catedral

La Roca en Vedado en la calle 21 cerca de Hotel Habana Libre

EL ALGIBE... situado en Miramar esta es la zona donde están las embajadas, viven los directores de empresas extranjeras y donde esta la mas famosa Casa de la Musica.

TOCORORO este es algo mas caro , se reúne la jet financiera

Huron Azul

Yo añado la Bodeguita En Medio y por supuesto el que esta en la misma plaza de la Catedral, este ultimo algo caro ( 80 cuc 2 personas) pero muy bien. Otro es el Floridita donde no he comido pero si he bebido algunas copas, pero he pagado 6 y 7 cuc por cada una.

Hay muchos mas, no podría ponerlos todos. No he puesto precio porque no lo se y ademas como es normal depende de lo que se solicite.

Sugerencias.-

Todos os ofrecerán paladares, ojo que no todos los paladares son iguales ni son legales y al final comerás peor y pagaras mas. La primera vez me llevaron a un paladar, creo que ilegal, pague mas de 80 CUC, una barbaridad para un paladar de esa categoria. Despues he comido con un amigo en otro ( en Trinidad) por 20 CUC 2 personas y 1000 veces mejor que el anterior. Hay que informarse bien.

Esto es cuestión de gustos y del poder económico de cada uno. Si quieres comer bien tendrás que pagarlo.
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jueves, 17 de abril de 2008

Los 10 mejores hoteles del mundo

Me ha dado hoy por buscar en internet si alguien se había molestado en hacer una clasificación de los mejores hoteles del mundo, ese tipo de listas de lugares a los que jamás podremos ir pero que, como las mansiones de los reportajes del Hola, nos gusta conocer aunque sea sólo en fotos.

Por supuesto, existe esa lista y, además, hecha por una prestigiosa publicación como Travel + Leisure en base a complejísimos sistemas de calificación en los que no nos vamos a detener (a ver si un día hablamos de estrellas y similares).

Bueno, a lo que vamos: la lista completa incluye 100 grandes hoteles de todo el mundo. Para mi sorpresa no hay ninguno español, aunque si reflexionamos un poco sobre el perfil de nuestro turismo no es tan extraño. También es llamativo, sin dejar de tener toda su lógica, que la mayoría estén situados en países poco desarrollados como India, Sudáfrica, Turquía, Egipto...

Veamos los 10 primeros:

El ganador es el Oberoi Udaivilas, situado en Udaipur, en la India.

Esta es una de sus alas:



Y el edificio en el que parece que está el spa del hotel:



Creo que no hay mucho más que decir, para quien se anime hay una oferta de ocho noches 15.000 dólares que, al fin y al cabo, no me parece tanto.

El segundo clasificado es un hotel situado en un parque natural de Sudáfrica, el Siginta en el Kruger National Pak. Se trata de una cadena de hoteles que están especializados en establecimientos en entornos de vida salvaje del continente negro, con un aire de safari lujoso bastante atractivo.

Esta es una de sus habitaciones:



La tarifa más barata es de sólo unos 70 euros por persona y noche, lo malo es el viaje hasta allí que se les pondrá en un dinero, supongo.

El tercero de la lista es el hotel Mandarin Oriental de Bangkok, lo que podríamos definir como lujo asiático, vamos.

Esto no es una sala, sino una de las habitaciones:



No es mi estilo de decoracion, pero... En cuanto a precios, la tarifa más barata que encuentro es una oferta de 289 dólares por una habitación doble.

Ya fuera del podio está el Four Seasons de de Sultanahmed, en Estambul que tiene además la ventaja de estar en una de las plazas más bellas del mundo y, probablemente, la única que puede presumir de tener dos edificios tan impresionantes como Santa Sofía y la Mezquita Azul.

Sus habitaciones son parecidas a esta:



Y sus tarifas empiezan en los 400 euros por una habitación doble.

Cerrando los cinco mejores está el primero de un país de occidente, el Relais Il Falconiere, en la Toscana italiana.

Así es una de sus suites:



Alojarse en ella les costaría 570 euros, pero una habitación más modesta les saldrá por "solo" 270.

Entre los puestos sexto y décimo se encuentran otra cadena surafricana de hoteles junto a la naturaleza, el Sabi Sabi Private Game Reserve; el Mandarín Oriental de Munich, de la misma cadena que el de Bangkog; uno de los Four Seasons de Hawai, de nuevo una cadena misma cadena repite éxito; y otros dos hoteles de la cadena india Oberoi, el Amarvilas (al ladito del Taj Mahal) y el Rajvilas.

La lista es de julio del pasado año, pero imagino que los mejores hoteles seguirán siendo, al menos, bastante buenos. Les prometo además que cuando aparezca la edición de este año les mantendré informados.

Y si alguno va, que no dude en contármelo.
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lunes, 14 de abril de 2008

Uno de los principios básicos de fotografía: la regla de los tercios

Hacer buenas fotografías es más complicado de lo que mucha gente cree, conseguir que nuestras fotografías mejoren es, por el contrario, bastante sencillo en muchas ocasiones: con unas pocas ideas básicas podemos lograr que los álbumes de nuestras vacaciones dejen de ser una tortura para nuestros amigos y pasen a ser un motivo de orgullo para usted.

Como en cualquier otro tema (una receta de cocina, una melodía o un texto) los elementos de una fotografía no pueden ubicarse en ella de cualquier manera, hay ciertas normas para componer la imagen que, de cumplirse, mejoran su armonía y la hacen más agradable visualmente, es decir, mejor. Una de estas normas básicas, en mi opinión una de las más importantes, es la de los tercios.

Trataré de explicarla de la manera más sencilla y comprensible: habitualmente tendemos a componer nuestras fotografías de una forma simétrica, es decir, partiendo en dos el espacio total de la imagen. Esto quiere decir que si hacemos un paisaje la línea del horizonte estará justo en la mitad de la foto o si hacemos un retrato el sujeto ocupará justo el centro de la fotografía.

Pues bien, eso es un error.

La división correcta que tenemos que hacer del espacio en el que "pintamos" nuestra fotografía es en tres tercios, tanto vertical como horizontalmente. Esto nos daría una cuadrícula parecida a esta:



Esos cuatro puntos en los que las líneas divisorias se cruzan son los mejores lugares para colocar el centro de interés de nuestra imagen. Y en el caso de los paisajes es FUNDAMENTAL que la línea del horizonte se acerque a una de las dos rayas horizontales: la inferior si lo que queremos mostrar es una buena porción de cielo y la superior si lo que nos interesa es lo terreno.

Veamos dos fotografías muy parecidas (de hecho, son la misma, la segunda recortada de forma diferente):




Probablemente, aunque el motivo es el mismo y los colores son los mismos y todo es muy similar la primera les parecerá más bonita y más armónica, aunque no sepan bien la razón. Si las analizamos teniendo en cuenta la regla de los tercios vemos que en la primera, la línea del horizonte se corresponde prácticamente al pixel con el primer tercio de la imagen:


Mientras, en la segunda la línea del horizonte se acerca al centro y, como consecuencia, el conjunto de la imagen pierde interés:


Veamos otro ejemplo: esta fotografía tomada en el interior de Santa Sofía resulta interesante (al menos a mí me lo resulta, que sobre gustos... :-) sin que sepamos muy bien la razón, ya que no es una visión habitual del hermoso edificio ni siquiera nos habla claramente su belleza (sí transmite, y ahí radica parte de su interés, lo que podríamos definir como "un ambiente"):


Cuando vemos la imagen con la cuadrícula sobreimpresa nos percatamos de que sus distintos elementos (la pared de la izquierda, los arcos superiores, el suelo) se acercan bastante a las líneas y que incluso el elemento principal, la turista que lee su guía de viajes, está junto a uno de los puntos de intersección:



De esa armonía nace la belleza de la imagen

Como todas las del mundo del arte, esta norma se puede romper, pero para hacerlo tenemos que saber que lo estamos haciendo y tener alguna buena razón. Por otra parte, como han visto en la foto de la turista tampoco es preciso que las líneas coincidan al pixel, sólo con aproximarnos a ellas logramos resultados armoniosos.
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domingo, 13 de abril de 2008

El turismo del futuro y las aventuras del presente

Encuentro hoy un par de historias curiosas e interesantes relacionadas con los viajes. En primer lugar un artículo mirando el futuro, quizá no tan lejano, del turismo: el espacio.

Además de los viajes de millones de dólares a la estación espacial que ya son una realidad, tan pronto como el año que viene será posible ir al espacio por precios más "razonables" como los 200.000 $ que cobrará Virgin Galactic por sus "paseos espaciales". Así las cosas, no resulta tan estrafalario preguntarse, como hacen en este artículo, cuánto durarán los futuros viajes turísticos a la Luna.

Por ahora el récord está en tan sólo poco más de ocho horas y media (establecido un ingenio no tripulado, por supuesto); pero quizá una referencia más válida que podemos tener en cuenta son los tres días y tres horas que tardaron en llegar los astronautas del Apollo 11, con su tecnología de hace casi 40 años. Ya veo los folletos ofreciendo un viaje de una semana a la luna... con todo incluido, claro.

En el polo diametralmente opuesto en cuanto a lo que a glamour y épica se refiere nos encontramos la historia de Richard Elloway, un jubilado inglés que ha viajado de Land's End a John o’ Groats, los puntos más al sur y más al norte de la isla británica (algo que vendría a ser la versión inglesa de hacerse un "costa a costa" en los EEUU), utilizando sólo autobuses urbanos. El viaje le ha costado algo más de una semana pero ni una peseta en transporte, ya que dispone de una tarjeta gratuita para todos los transportes urbanos de Gran Bretaña.

El viaje ha sido, por supuesto, todo un récord y, además, una demostración perfecta de que no hace falta ir al ricón más profundo de la selva para ser todo un explorador y de que, con un poco de imaginación, quién no encuentra su propia aventura es porque no quiere.
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